"Nadie quiere contar la historia del sufrimiento. T lo haces, y por eso tu libro es tan necesario como hermoso. Lo es a n m s porque hablas del sufrimiento de los ni os, y porque lo haces con palabras claras y precisas, llenas de transparencia y temblor. Tu libro conmueve por lo que cuenta y, sobre todo, por c mo lo hace, porque contiene verdadera poes a." (Pablo Mart n Garzo).
Este libro se compone de dos piezas y un ap ndice. Inicia su singladura con la obra de teatro El laberinto de Segismundo, de unas exigencia, ambici n y complejidad a la altura de la empresa y sus protagonistas. La segunda, pensada para una escenificaci n a siete voces, se acerca a la poes a de Luis Cernuda, acunada en la prosa po tica de la admiraci n m s rendida. El Ap ndice consiste en un riguroso estudio sobre ludopat a y drogodependencias, aquilatado en m s de 25 a os de experiencia, acompa ado de una completa recopilaci n de informes relativos a adicciones. Unas herramienta imprescindible para ONG y profesionales relacionados con las dependencias. Es la primera vez que se lleva a escena el drama de la Ludopat a en Espa a, protagonizado por sus atormentadas v ctimas. Su representaci n inaugural tuvo lugar en el sitio m s emblem tico de C rdoba para el arte de Tal a: El Gran Teatro. Aquel grupo humano construy algo hermoso que quedar , indeleble, en la historia de la dignidad. El argumento de El Laberinto de Segismundo, parte de una sociedad insolidaria donde, si se puede, se arranca al hermano el m s peque o mendrugo de la boca. La descripci n de esta lucha es el hilo conductor que va desde el principio hasta el final liberador, sin olvidar que a n quedan muchos Cristos por desenclavar en las calles de nuestras ciudades aturdidas por el aullido del lobo. El trabajo no ha hecho m s que empezar...
La Ris la que aqu canta, transita por un profano camino a lo sagrado, porque para el autor no hay nada m s pr stino y excelso que su amada y los territorios que la constituyen y exaltan. A explorarlos se ha dado en estas inspiradas palabras, en cuya m sica se mezclan, con una exquisita alquimia y un dominio magistral del idioma, la poes a, el amor y el erotismo: "El prodigio ocurri en el dulce preludio que me llev a conocerte. Como dos chiquillos subimos la cuesta del d a hasta llegar a la soberbia muralla. La luna acariciaba con su mano blanca las almenas. El r o sonaba sus guijarros en la guitarra del agua. El azahar vagaba suspendido en el aire. Y seguimos el camino que nadie encuentra si vuelve sobre sus pasos, porque en esta ciudad ning n viajero lo ha recorrido dos veces, as es de profunda y misteriosa Los trenes asomaban tras las tapias sus silbatos de humo. Las aceras cerraban sobre nuestros pasos sus vitrinas. Abrazada a m , derretida cual la cera en la llama, fue tu ntimo quej o un suave ardor bajo tu falda."