No sabemos, por milagro y acierto de su autora, qui n nos habla en este libro, un grajo, una urraca, una pastora? Ni hace falta saberlo en realidad, que es lo m s milagroso. Y por eso, el tipo de belleza que se realiza aqu , que queda realizada aqu , bajo la luz feroz de este Sol antiguo, de sabor y olor medievales, es del tipo de belleza que amedrenta al lector avezado -que es lo mismo que decir rendido- a las est ticas establecidas y preestablecidas por las modas y la desorientaci n. Francisco Le n