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6 kirjaa tekijältä Henry Alvarez M. D.

El Shofar

El Shofar

Henry Alvarez M. D.

Createspace Independent Publishing Platform
2015
nidottu
Hay que recordar puntualmente a la iglesia que sus ra ces y antecedentes est n en sus or genes jud os. Las ra ces de nuestra fe son lo que realmente nos permite comprender el Antiguo Testamento, as como una buena parte de la Nuevo Testamento. Los cristianos tienen una conexi n indefectible con el "olivo" de Israel. La ra z del olivo es lo que nutre los sarmientos de los creyentes gentiles. Nunca se debe pensar que buscar y conocer nuestras ra ces jud as, se convertir en un ejercicio de juda smo, menos de proselitismo jud o. Los cristianos forman hoy una imponente cultura y fe, de la cual debemos estar orgullosos. El verdadero peligro para el cristiano es des judaizar las Escrituras, porque nos alejar a de nuestras ra ces y en consecuencia deforma nuestra fe. Un rea de inter s hoy es analizar c mo la Iglesia contextualiza su fe y estilo de vida al pasar de una cultura a otra. Los cristianos deben aprender a aplicar el mensaje b blico (jud o) a la cultura en la que viven. El mejor ejemplo de la comunicaci n intercultural es el ap stol Pablo; l llevaba el mensaje b blico de su fuente jud a a la cultura griega, sin distorsionar su significado original. Pablo estaba singularmente preparado para hacer esto por lo siguiente: ( 1 ) sab a c mo seleccionar pasajes de los poetas griegos que tambi n son v lidos b blicamente; y ( 2 ) Pablo ten a una comprensi n de la filosof a griega, y entend a su cultura a tal grado que pod a contextualizar el mensaje de la Escritura preservando la correcta posici n b blica (jud a). Por tanto, nuestro trabajo como cristiano debe ser interpretar el juda smo como la ra z de nuestra fe; esto demostrar que estamos nutridos con la vida y vigor del pueblo jud o. Como dijera el destacado te logo jud o Abraham Heschel, "la iglesia necesita considerarse una extensi n del juda smo". Esto traer a un mejor entendimiento de la Escritura.
Shalom y las Buenas Noticias al Hombre: Un Mensaje que Libera

Shalom y las Buenas Noticias al Hombre: Un Mensaje que Libera

Henry Alvarez M. D.

Createspace Independent Publishing Platform
2015
nidottu
Cu ntos de nosotros hemos llegado a los pies de Jes s bajo amenaza de arder eternamente en el infierno? Cu ntos hemos iniciado nuestro caminar con Cristo, huy ndole al Dios iracundo del Antiguo Testamento? Cu ntos nos hemos sentido se alados y juzgados hasta quedar desnudos en plena iglesia durante una pr dica inquisidora? Yo dir a que muchos, aunque habr algunos que dir n, en aparente consuelo, que son los intr ngulis del caminar en la fe. Lo que s es seguro, es que es un tortuoso proceso de crecimiento bajo la angustia de la condenaci n, tratando de ser ntegros no por amor a Dios, sino por Su irremediable castigo. Pero, acaso no fue esto mismo lo que censur Jes s a los fariseos de su poca? Qu alivio para quienes tuvieron o dos para o r las buenas nuevas que predic con amor, y creyeron Qu alivio que hoy podemos desenmascarar los estereotipos legalistas y descubrir la verdad que nos hace libres Alivio que se nos revela en Shalom y las buenas noticias al hombre, un mensaje que libera, del Dr. Henry lvarez. En un contexto de referencia b blica, este libro presenta las buenas nuevas de Dios, quien propici nuestra paz por medio de la obra consumada en la cruz. Lectura que libera y trae sosiego de soplo apacible al coraz n. Indispensable a quienes necesitan sanar sus conciencias de culpa y a los que se inician en la fe, para que desde ya conozcan el coraz n amoroso del Padre y Su poderoso Shalom. Dra. Dalila Villasmil, PhD. Universidad del Zulia Maracaibo - Venezuela
La Teología de la Liberación como un Instrumento de Justicia Social en el Siglo XXI: Una Visión Histórica-Teológica Pastoral
"Mi convicci n es que la teolog a de la liberaci n pudo haber aparecido en Am rica Latina o en cualquier otro lado, tal vez con otro nombre, ...] y mi parte fue s lo poner en orden algunas cosas. La Teolog a de la liberaci n es una reflexi n sobre la pr ctica de la fe, del mensaje del evangelio, a la luz de la Palabra de Dios ...] Ser cristiano no es solo creer, honrar a Dios, sino tambi n es vivir. Como dice Pablo en G latas 5:6: "la fe obra por medio del amor". O mejor dicho: "la fe opera a trav s de las obras". Santiago tambi n habla de ello cuando dijo en Santiago 2:17 que "la fe sin obras est muerta". Debemos recordar una frase central del Evangelio. Veamos siempre lo que dice la Palabra de Dios. Hay una frase central en la Escritura que dice: 'Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia'. Ahora bien, el Reino de Dios ya comprende justicia en s , pero, por qu repite el Reino de Dios y su justicia? Porque la justicia es muy importante. Note tambi n que no dice el "Reino de Dios y su amor o su paz", aunque s dice el Reino de Dios y 'su justicia'. Es decir, m s que un instrumento, la teolog a de la liberaci n es un principio b blico. Entonces, es un instrumento, pero no s lo es eso, es un principio b blico que el mismo Jes s encarg a sus disc pulos practicar. Esto lo podemos demostrar por medio de las bienaventuranzas; all se repiten dos veces Reino de Dios y dos veces dice 'justicia'. Ser justo o hacer justicia simplemente significa reconocer los derechos de los dem s y el establecimiento de la justicia y el derecho, sobre todo a los m s despose dos, es la misi n confiada por el Dios de la Biblia al pueblo elegido." Dr. Gustavo Guti rrez, padre de la Teolog a de la Liberaci n. (Boston, Julio del 2014).
La Mezuza: Conociendo Nuestras Raíces Judeo-Cristianas, Vol. 3

La Mezuza: Conociendo Nuestras Raíces Judeo-Cristianas, Vol. 3

Henry Alvarez M. D.

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2015
nidottu
Mezuz jamba de la puerta; plural mezuzot) es un pergamino que tiene escrito dos vers culos de la Tor ; se encuentra albergado en una caja que es adherido a la jamba -o marco- derecha de los p rticos de las casas y ciudades jud as. Es una de las caracter sticas m s singulares de las moradas de los jud os y creyentes jud os mesi nicos. El precepto de fijar una mezuz en las puertas de las casas jud as es uno de los m s antiguos y arraigados del juda smo, y tiene sus fuentes en el libro del Deuteronomio: Deuteronomio 6:9, Deuteronomio 11:20. "Y estas palabras que yo te mando hoy, estar n sobre tu coraz n; ...] y las escribir s en los postes de tu casa, y en tus puertas. ...] las escribir s pues en los postes de tu casa, y en tus puertas". En el relato b blico ( xodo 12:12-13) Dios le indica a los jud os marcar las jambas de su casa con sangre de un cordero para que cuando caiga la plaga sobre Egipto las casas marcadas no sean visitadas por la desgracia. Esta marca en la puerta est vinculada con la mezuza. Debido al profundo contenido b blico de la mezuza, los cristianos debemos considerar todos estos aspectos para enriquecer nuestra fe en Cristo, el Cordero de Dios.
Manual Para Establecer en su Iglesia o País La Univiversidad Cristiana Internacional "El Shaddai": Una Guía Instructiva Para Pastores, Misioneros, Min
El ministerio es el trabajo m s importante que puede existir, por ello es tambi n el que demanda mejor preparaci n. Para que un ministro pueda llegar a comprender esta necesidad, debe tener una correcta filosof a del ministerio. De la manera que los trabajos complejos de nuestro mundo actual demandan empleados bien preparados, en el santo ministerio demanda una buena preparaci n en el campo ministerial como secular. En ning n momento podemos prescindir de la educaci n, pues es la demanda actual, pues nuestras iglesias est n creciendo y se est n uniendo a ella personas preparadas, en muchos casos estudiando o graduados de alguna carrera universitaria. El pastor de hoy debe prepararse para poder atender de la mejor manera las necesidades de la gente de su iglesia. Solamente de esta manera podremos hacer de la Iglesia de Dios, una agencia que cumpla su prop sito en Dios.
Kidushin: Ceremonia Matrimonial: Conociendo Nuestras Raíces Judeo-Cristianas, Vol. 4

Kidushin: Ceremonia Matrimonial: Conociendo Nuestras Raíces Judeo-Cristianas, Vol. 4

Henry Alvarez M. D.

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2015
nidottu
La par bola de las 10 v rgenes. No hay historia que pudiera haber ilustrado m s vigorosamente la necesidad de estar constantemente listos para la venida del Cristo. Jes s us una figura familiar y muy querida por la gente-la de una boda. El cuadro aqu es el de una t pica boda jud a en la Palestina. El novio, acompa ado por sus amigos, va a la casa de su prometida, y la lleva con una gozosa procesi n a su propio hogar. Se nos cuenta de diez v rgenes, pues era el n mero requerido para la ceremonia. No se menciona a la esposa porque en la lecci n de la par bola las v rgenes ocupaban su lugar. A la media noche se oy un clamor: Aqu viene el esposo . Todas las v rgenes se levantaron r pidamente y arreglaron sus l mparas. Desesperadas, las insensatas se volvieron a las prudentes, pidi ndoles aceite; porque nuestras l mparas se apagan. Pero las prudentes se negaron... Y mientras las v rgenes insensatas fueron a comprar el aceite lleg el novio. Finalmente llegaron las v rgenes insensatas, pero encontraron que les hab a sido cerrada la puerta. Adentro hab a luz, felicidad, alegr a; afuera, las desoladoras tinieblas. Las v rgenes clamaban desesperadas: Se or, Se or, brenos . Pero era demasiado tarde. El esposo no reconoci sus voces y a esa hora de la noche no se atrevi a abrir la puerta a extra os que pod an ser "indeseables". Velad, pues, porque no sab is el d a ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir. Nos ense a que debemos estar preparados en cualquier momento para el inminente retorno de nuestro Se or, listos para encontrarle cuando venga. Para hacerlo debemos tener nuestra experiencia cristiana al d a. Ya que el aceite es un s mbolo reconocido del Esp ritu Santo, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, nos sugiere que debemos estar llenos del Esp ritu si queremos encontrarnos debidamente preparados. Todo hombre necesita la gracia que Dios le ha provisto si desea hacer toda la voluntad de Dios y estar listo para el regreso de nuestro Se or.