Ariel es el imperio de la raz n y el sentimiento sobre los bajos est mulos de la irracionalidad; es tambi n el entusiasmo generoso, el m vil alto y desinteresado en la acci n, la espiritualidad de la cultura, la vivacidad y la gracia de la inteligencia, el t rmino ideal a que asciende la selecci n humana, rectificando en el hombre superior los tenaces vestigios de Calib n, s mbolo de sensualidad y de torpeza, con el cincel perseverante de la vida. El prop sito del viejo educador es hacer ver a sus alumnos que, por ser j venes, poseen las caracter sticas se aladas por Ariel: el amor, la alegr a, el entusiasmo, el optimismo, la esperanza, que unidos a la raz n les dar n la fuerza necesaria para renovar la sociedad.