La historia m s relevante para el poeta es la del gusto est tico, ese devenir que avanza y retrocede a contracorriente de la Historia con may scula; los relatos que realmente lo afectan son aquellos que habitan en los atajos de Arte y Letra. En Falso vivo, Mario Arteca transita dantescamente -todo escritor tiene que descender como el Alighieri- por esos trillos cuyas resonancias se escuchan en los instersticios de Lenguaje. Poema que monologa consigo mismo, per odos versales en constante fuga que se adentran en los territorios de Prosa en la b squeda de sentidos otros, reminiscencias de vidas anteriores a n por vivir: "manera /en que logramos hacer m s lentos los relojes". Este libro es un confinamiento po tico ("Llegu a este lugar por mis propios medios") que es a su vez respuesta ir nica a ese otro encierro al que la Peste nos ha condenado.