La madre es una de las novelas m s conocidas y logradas de la literatura de todos los tiempos. En ella Gorki no se limit a hacer una descripci n localista de la miseria en que se ve a sumido el proletariado urbano de su pa s, sino que compuso un canto al ansia humana de emancipaci n, por encima de las barreras levantadas por el miedo y la represi n. Desarrollada en un estilo claro, directo, sin concesiones al detalle innecesario, en el que los di logos dram ticos priman sobre la descripci n de ambientes. La madre est dotada de una extraordinaria capacidad para fomentar en el lector un ansia sin l mites de libertad y de sed de justicia.
En Malva, Gorki sorprende con una escritura fresca y llena de matices, tanto en sus descripciones de paisajes, lugares y personajes, como en la ntima y detallada instropecci n que realiza, principalmente del personaje femenino protagonista, Malva. Destacan las ideas y declaraciones de su protagonista acerca de su libertad, -obsesi n constante de Gorki-, y el papel fundamental en el conjunto del relato del mar, siempre visto como algo positivo, sin nimo de libertad, "inmenso, lleno de fuerza y de belleza".
La novela arranca con la muerte del obrero Mija l Vl sov, un hombre que martiriz f sica y an micamente a su mujer Pelagia (cuyo patr nimo es N lovna) durante los a os que dur su matrimonio. Fruto del mismo es P vel cuyo car cter se va tornando cada vez m s reservado. Pelagia no obtendr explicaci n de este cambio de comportamiento hasta que un d a P vel decide celebrar una reuni n con algunos de sus compa eros en su propio hogar. En esa reuni n, la madre tomar conocimiento de las inclinaciones pol ticas de su hijo, l der socialista en la f brica en la que trabaja, y conocer a las personas que componen su c rculo m s ntimo. En el transcurso de la historia, el lector puede apreciar el cambio de actitud de la madre hacia la actividad pol tica. En un primer momento, su reacci n es de rechazo, un rechazo que tiene su origen en el miedo que ha venido arrastrando a lo largo de su vida. Sin embargo, poco a poco se va involucrando en las reuniones de su hijo con sus compa eros de partido, a los cuales acaba tratando y considerando como si fueran sus propios hijos (quien sigue la historia acaba comprendiendo que Pelagia no es s lo la madre de P vel, sino tambi n de todos sus compa eros, de toda la causa que defienden): su relaci n con personajes como Andr s, Natasha o Rybin es cada vez m s estrecha.