Iv n no es un personaje de ficci n. En esta novela, el autor rememora los ruidos, estampas y desvar os de su vecino y amigo de juventud de facetas sorprendentes: encantador, talentoso, ingenioso, fascinante, a la vez que irreverente, impulsivo, insensible, ruin, presumido, impredecible, temerario, detestable, en el marco de la din mica barrial de los cincuenta y sesenta, en donde descoll aquella figura atractiva a cualquier ojo, con sus designios, gestos y complejidades interiores, entre la extravagancia y la perversi n. Al revelar tales episodios bastante escabrosos por cierto de la vida de Iv n, el autor ha respondido -con adecuado lenguaje y ajust ndose a la realidad- la solicitud de los amigos de toda la vida, vidos por ver en papel el alocado discurrir por el mundo, desde sus primeras palomilladas barriales hasta las fechor as de alto voltaje que fue desarrollando ulteriormente cuando, desprendido ya del barrio y los amigos, ingres a la vida descarriada, libertina, lujuriosa, cuando no francamente delincuencial en la que despleg la trepidante combinaci n de su innato carisma y su inmenso desenfreno. Y todo ello, narrado sin apocamiento y sin esquivar pudores de sobremesa.