Book Excerpt: te;simo como San Vicente de Paul, que, seguido de los ac litos que vest an mantos nuevos y sobrepellices limpias, descend a, trayendo en una mano ureo cop n, y en la otra la Forma Inmaculada.De un lado las ni as, cubiertas con velos vaporosos, ce ida la si n de rosas blancas; del opuesto nosotros, los varoncitos, de gala, ornado el brazo con un mo o de moar flecado de oro. Y luego, la salida del Templo, despu s de dar gracias. Ah Qu alegremente que repicaban las campanas C mo ol an los aires a primavera Ven an las brisas cargadas de azahar, y esparc an por la ciudad no s lo el aroma de los naranjales, sino los mil olores de los huertos y de los bosques cercanos; los aromas embriagantes de las amapolas, de los ac nitos y de los jinicuiles florecidos, como si la naturaleza despilfarrara todos sus perfumes en obsequio de los ni os que volRead More