No todo el tiempo se escribe de historia y no todo el tiempo se investiga esa disciplina. Hoy nos hallamos con los resultados de una investigaci n exhaustiva del libro titulado: "1800 - 1885. Nuestra Se ora de la Guadalupe, historia de la parroquia de Ponce durante el siglo XIX", cuyo autor es el profesor de historia de la Pontificia Universidad Cat lica de Puerto Rico, don El Oquendo Rodr guez. ste ha reanudado y reforzado los trabajos investigativos en la disciplina hist rica que comenzaron los historiadores pioneros de la Universidad Cat lica: Mons. Vicente Murga y los hermanos Augusto y Salvador Perea Rossell . El profesor Oquendo Rodr guez se ha desempe ado como docente hace ya varios a os y es autor de varios art culos hist ricos publicados en algunas revistas del pa s; lo que le ha llevado a reconocimientos profesionales como historiador por organismos privados y gubernamentales.En este libro el autor expone, a trav s de la historia de la Parroquia de Ponce, las vivencias en que se vio sumida la gente que compon a esta comunidad sure a de Puerto Rico. A trav s de una lectura muy amena, nos lleva a comprender mucho mejor la vida social y econ mica del poblado de Ponce por todo el siglo XIX. Nos presenta los pormenores de la vida y trabajo de los p rrocos de esta villa y de la vida de los po-bladores que tanto ayudaron a que esta parroquia pudiera subsistir. Nos entera que la labor de los sacerdotes no se subscribi al campo espiritual, sino que trascendi a los planos de la vida diaria con sus necesidades y anhelos en todos los niveles sociales.Dr. Luis Edgardo D az Hern ndez (1945-2016)
En los documentos oficiales del municipio de Ponce sean censos, padrones, listas fiscales, juicios verbales, oficios, cartas u otros es posible hacer un atisbo al papel desempe ado por la mujer dentro de los cambios econ micos y sociales que se producen en la ciudad desde los albores del siglo XIX. Su importancia ha sido mayor de lo que se podr a suponer, sobre todo, si se toman en cuenta varios puntos: la sociedad era culturalmente de marcado sello patriarcal y machista, la mujer siempre estuvo en desventaja econ mica, en t rminos legales, estuvo subordinada y se la confinaba a los roles tradicionales de esposa, madre e hija. Tres ser n los objetivos principales de este trabajo. Primero, examinar c mo la mujer fue un ente presente en los cambios que se operaron en el Ponce decimon nico. Segundo, analizar de qu recursos y c mo la mujer se vali de los mismos para ir abriendo su propio espacio. Y tercero, reflexionar sobre aquellos conflictos o situaciones que la mujer tuvo que enfrentar en su vida cotidiana y en su carrera por abrir tal espacio. Cabe se alar que este estudio se limita a la mujer de condici n libre por ser mucho m s f cil de seguir su huella en los documentos de la poca.
La historia de los sitios, luego llamados barrios, de Ponce es antiqu sima remont ndose en alg n caso hasta fines del siglo XVI y en otros al siglo XVII. As pues, se tiene constancia de la existencia de Bucan desde 1597 y de Canas desde 1689; Capitanejo, San Ant n y las Vallas desde 1695. Es decir, cuando todav a Ponce estaba en los pa ales de su constituci n pol tica como pueblo, ya algunas de esas comunidades estaban funcionando y podr a decirse que ellas iniciaron el proceso embrionario que culmin en el nacimiento del municipio sure o. Documentaci n del siglo XVIII, tanto gubernativa como eclesi stica, tambi n menciona sitios de asentamiento cuyos nombres hoy ya no suenan familiares y se desconoce hasta en qu lugares del mapa ponce o podr an ser ubicados. Con el paso del tiempo fueron absorbidos por otros y sus nombres desaparecieron de la toponimia local. A veces, stos cambiaron. Por ejemplo, desde el siglo XVII se mencionaba la Membrillera y desde el XVIII el Convento, las Talas, los Ca os, los Naranjos y Montones. ste ltimo se convirti en la Playa. Al Coto de los Laureles tambi n se le menciona desde entonces y, ya en 1774, hab a all estancia dedicada al cultivo de ca a con casa vivienda y trapiche para la molienda.
En la medida en que las tecnolog as de la informaci n y la comunicaci n avanzan imparables y transforman la cotidianeidad del ser humano de una manera profunda, afectando a todos los rdenes de su vida, es cada vez m s necesario que desde la Universidad se generen espacios para la reflexi n y el debate en torno a la sociedad en la que se desenvuelve. Los cambios acontecidos durante las d cadas transcurridas desde que el mundo acad mico percibiera y comenzase a describir los rasgos fundamentales de la entonces reci n estrenada Sociedad de la Informaci n, parecen haberse acelerado en los ltimos a os. Con el smartphone, las redes sociales y las multinacionales tecnol gicas como aceleradores de la transformaci n, el epicentro de la reflexi n se sit a en las implicaciones que pueden tener en el orden econ mico y mundial y en la superaci n de la estructura ideol gica, largamente definidos, como se ala Chomsky, por el neoliberalismo, la globalizaci n monopolar y el pensamiento nico.
El presente trabajo naci de un proyecto que se inici para escribir la historia de los barrios de Ponce. Qu idea tan ilusa Jam s se imagin que ser a una empresa de tan grande envergadura. La extensi n territorial de Ponce hace posible que el pueblo cuente con casi una treintena de barrios. Y esto, a pesar de que a comienzos del siglo XIX pasaron a la jurisdicci n de Juana D az lugares como el Callabo, Guano, Jacaguas, Caunillas y Paso Llano. Quien consulte los documentos fiscales o censales de la administraci n municipal de aquella poca podr ver c mo, de un a o a otro, aparecen y desaparecen barrios. Y es que stos comenzaron a constituirse durante el siglo XIX pues la mayor a de ellos surgen de los antiguos hatos, cotos y criaderos que existieron durante el siglo XVIII y que a medida que avanza el tiempo se van convirtiendo en focos de nuevas comunidades. Cuando se comenz a indagar sobre la Playa se pudo constatar que la informaci n era tan vasta que bien val a la pena concentrarse exclusivamente en este barrio y dejar para luego la historia de los otros que, dicho sea de paso, habr que modificar debido a lo antes expuesto. As pues, teniendo en mente un solo objetivo result m s f cil la tarea de recopilar aquellos datos y noticias asociadas a la Playa de Ponce, por lo menos, hasta la primera d cada del siglo XX. Durante el siglo XVIII los documentos se suelen referir a la Playa bajo el nombre de Montones. A comienzos del siglo XIX aparece la Playa, obviamente, acentuando su situaci n geogr fica. Para finales de la d cada de 1820 y comienzos de la siguiente es com n leer Puerto Real. La raz n es obvia el puerto adquir a importancia por causa de la agricultura comercial que se desarrollaba en Ponce y su comarca. M s tarde, es com n usar indistintamente la Marina o la Playa. Pero, seg n parece, este t rmino de La Marina se identificaba m s con el distrito comercial donde ubicaban los almacenes, la aduana y la capitan a del puerto. Al oeste de La Marina se ubicaban sectores que se fueron urbanizando y que, en alg n momento, se refirieron a ellos como barrios de el Fuerte, el Salitral y la Boca.
Born and raised in the heart of French Louisiana, George Rodrigue is best known for his Blue Dog paintings. Rodrigue, who began painting in the third grade while bedridden with polio, had already won local acclaim for his rich portrayals of the landscape and people he grew up with when Blue Dog transformed the image of the original Cajun werewolf dog into an international pop icon. This accessible paperback edition of The Art of George Rodrigue is a retrospective featuring 265 paintings spanning Rodrigue’s career. With text by art historian Ginger Danto, this book continues to be the defini¬tive guide to Rodrigue’s work, documenting his artistic development as his subjects shifted from majestic oak trees to Cajun fishermen to the incomparable Blue Dog.
This poetic book is the work of a young Gambian man that try to make himself heard in the poetic environment. He write his first poems on diverse topic as a mean of communication with himslef and his society: love, concerns, desires, social background, etc. In other words, is the first steps of a young poet in a large poetic world.
Writing for a high-quality scientific aquaculture publication is challenging, and many students and early career aquaculture scientists find the task daunting. Expanding on his popular workshop on Improving Scientific Writing at the 2017 World Aquaculture conference, Rodrigue Yossa provides new researchers with all the tools they need to write abstracts and a variety of articles (original, research reports, magazines, working papers, conference proceedings and more). He also takes the reader step-by-step through the process of reviewing submitted manuscripts and replying to reviewers, as well as understanding research ethics. Each section is accompanied by examples, and attention is focused on providing advice on grammar, how to focus your paper and possible loopholes when writing. A Pocket Guide to Scientific Writing in Aquaculture Research offers a lifeline to aquaculture students and early career researchers getting a grasp on the basics of science communication through writing.
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Dans ma tendre enfance, j' tais le plus souvent frustr de ne pas pouvoir comprendre les expressions qu'utilisaient mes a n s, mes parents et mes grands-parents, pourtant ils s'exprimaient en cette langue-l m me que je croyais pourtant bien parler. J'entendais souvent des expressions telles que po cohsi nsen i: on l'a bien mass , comme pour dire qu'on l'a bien tabass , et bien d'autres expressions que je ne peux pas crire ici car Amazon n'accepte pas les caract res sp ciaux dans cette zone. Fort de ces frustrations auxquelles je faisais face, cause de l'incompr hension de ces genres de tournure de langages, j'ai donc d cid d' crire ce livre d'expressions idiomatiques en langue fe'efe'e, le tout premier livre de cette nature. Il aidera les lecteurs qui certainement comme moi ont de la peine comprendre le sens m taphorique d'une conversation. Cette premi re version contient environ 500 expressions idiomatiques r parties en deux chapitres. Le premier chapitre regroupe dans un tableau la liste de quelques expressions idiomatiques les plus rencontr es dans la langue fe'efe'e (nufi), et un sous ensemble de ce tableau est utilis au chapitre deux pour formuler des conversations proches de celles que vous rencontreriez dans la vie courante. Ces conversations sont suivies d'une valuation de votre compr hension sous forme de quiz, questions choix multiples.
L'objectif de ce livre est de faciliter dans un premier temps l'intercompr hension entre les natifs bamil k s utilisant des variantes dialectales diff rentes, et dans un second temps de mettre sur pied une langue unique bamil k dans laquelle certaines autres variantes seront tout simplement des synonymes de cette unique langue. Ce livre contient dans un premier temps trois des principales variantes dialectales de l'unique langue bamil k , savoir: le ghomala', le fe'efe'e (nufi), le medumba. Toutes les autres variantes pourront ais ment tre d riv es de ces trois variantes tudi es. Le livre est subdivis en deux grandes cat gories: la premi re partie est d di e aux correspondances lexicales entre les variantes de la langue bamil k , et la deuxi me partie pr sente une vue globale de la grammaire de la langue bamil k en comparant celle de ses diff rentes variantes. Dans ce livre et dans ceux qui vont suivre plus tard, il sera d montr que, l'aide d'une seule variante de LA langue bamil k , l'on peut parler toutes les autres variantes par simple d rivation. Le livre r sumera donc les d rivations n cessaires, les cl s du passage d'une variante a l'autre sans avoir n cessairement besoin d'aller r apprendre l'autre variante.