En esta novela el autor desarrolla una historia de amor truncada por la intolerancia y el fanatismo religioso. El prop sito de Gloria, es la defensa de la tolerancia y de la religiosidad natural, junto a un ataque comedido del fanatismo. Gald s critica los defectos de un catolicismo aparente; pone de relieve la verdadera indiferencia, que, a su juicio, se oculta en Espa a tras la pantalla de un catolicismo m s supuesto que real.
El hombre ha practicado la carrera y la marcha desde los albores de los tiempos. Pero ya fuera en la posici n cuadr peda o m s tarde cuando fue logrando una postura erguida, desde luego tuvo utilizar sus extremidades para desplazarse de un lugar a otro, cultivar los campos asilvestrados, buscar el alimento cotidiano o simplemente colonizar nuevos territorios, una vez que devastaba aquellos en los que hab a laborado (esquilmados y exhaustos) o simplemente cuando los depredadores le obligaban a mutar de asentamiento. Miles de a os m s tarde comenz a utilizar esa transferencia gen tica con un fin m s l dico que el de sobrevivir o mantenerse en buena forma para el combate. Surgi entonces en el ser humano un componente hedonista que lo condujo a desear batirse no solo contra s mismo, sino contra el resto de sus cong neres. Desde luego, en unas pocas en las que desplazarse de un lugar a otro resultaba muy complicado, el hecho de tener el don de la resistencia a la fatiga era algo muy apreciado. De esa forma el implacable reloj de la Historia fue corriendo a marchas agigantadas (aunque medien siglos y siglos sucede siempre as ) y el ser humano afront la Era Antigua (si bien antes ya se hab an producido muchas manifestaciones atl ticas, caso del fara n egipcio Amenofis II, en el a o 1.450 a.C.) en medio de rituales religiosos y un desconocido hasta entonces culto al cuerpo, alcanzando una de sus m ximas manifestaciones en los acontecimientos sin igual que tuvieron lugar en el Santuario de Olimpia (Grecia) y especialmente en los del a o 490 a.C., cuando se libr la extraordinario Batalla de Marat n. La m quina del tiempo continu con su implacable rutina y as se lleg a los siglos XVIII, XIX y comienzos del XX, en los que la eclosi n de hombres que se med an contra otros, contra animales y, m s adelante, incluso contra m quinas (ya fuera para demostrar la velocidad o la resistencia) no tuvo parang n hasta entonces, salvo en contados episodios puntuales. A finales del siglo XIX una serie de pr ceres iluminados y visionarios que luchaban casi en soledad contra la incomprensi n social, ya tuvieron claro que era necesario restituir en esta Era Moderna el esp ritu de los Juegos que los romanos fueron aniquilando en fases sucesivas antes del siglo V. De esa forma personajes como Zappas, Brookers, Coubert n y otros pasaron a la primera l nea de fuego (y, en definitiva, a la historia) como adalides de unos sue os que solo pudieron ver realizados en parte, pero siempre intentando dejar lo mejor de s mismos en el logro de unos proyectos que en cierta medida cambiar an el mundo, pues no eran solo deportivos, sino que persegu an tambi n ideales de salubridad, higiene, paz, concordia y amistad. De esa forma se lleg a la primera cita ol mpica de la Era Moderna, los Juegos de Atenas 1896, un evento con el que se pretendi tender un puente de mil quinientos a os con la Historia. Muchos fueron a partir de entonces los vaivenes pol ticos que tuvo que soportar el naciente movimiento ol mpico. Pero logr sobrevivir a todas las tribulaciones y sus sucesivas ediciones fueron llenando de an cdotas y hechos curiosos los libros, as como de gloria a los hombres y las naciones. Pero sin duda una de las pruebas que m s expectaci n levant a lo largo de la historia de los Juegos fue la de la marat n, bien haya sido por tratarse de una competici n que llev a los hombres a los l mites de lo sobrehumano o imposible hasta entonces, ya sea por las peculiaridades en esos primeros a os de una prueba en la que no se ten a experiencia anterior o bien por un conjunto de todo ello, quiz s lo m s probable. En el periodo que en este libro analizamos (1896-1936) el lector o lectora podr n encontrarse con hechos y situaciones de todo tipo, algunos de los cuales rozan el hero smo, mientras que otros, por inveros miles, le resultar casi imposible creer que pudieran llegar a
El Fondo Monetario Internacional demostr no haber cumplido con los prop sitos que, en teor a, motivaron su fundaci n. Donde se propuso crear riqueza dej sociedades m s pobres; donde manifest trabajar en pro de la libertad cre sujeci n al poder financiero internacional; donde se dijo defensor de la actividad econ mica dej estructuras productivas diezmadas. Pero, qu es en verdad el FMI y a qui nes sirve?
The ultimate Hollywood story revealed: the sizzling relationship between Joseph Kennedy, patriarch of America’s most influential political family, and Gloria Swanson, one of the most prominent silent film stars of her day. Gloria and Joe were in love with each other and with the movies, especially Queen Kelly, which completed the real-life ménage à trois. Starring along with the star of the screen and the Boston Brahman in this exposé are Erich von Stroheim, Kennedy’s wife Rose, Swanson’s husband, and a cast of colorful hangers-on. Madsen recreates their love, scandal, and world, which in its extravagance and intrigue has never been surpassed.
Includes a new afterword: A “richly detailed” biography of the iconic feminist based on interviews with friends, family, colleagues, and Steinem herself (The Washington Post). Going beyond Gloria Steinem’s public persona, this biography provides an in-depth portrait of the famed activist—covering her family of origin, Smith College education, travels in India, founding of Ms. magazine, and much more—drawn from fifty hours of interviews with Steinem, as well as conversations with more than two hundred people in her life.
FAMOUS FOODS FROM FAMOUS PLACES have intrigued good cooks for a long time ? even before fast foods of the 1950's were a curiosity. When cookbooks offer us a sampling of good foods, they seldom devote themselves to the dishes of famous restaurants. There is speculation among the critics as to the virtues of re-creating, at home, the foods that you can buy ?eating out?, such as the fast food fares of the popular franchise restaurants. To each, his own Who would want to imitate ?fast food? at home? I found that over a million people who saw me demonstrate replicating some famous fast food products on The Phil Donahue Show (July 7, 1981) DID ? and their letters poured in at a rate of over 15,000 a day for months on end And while I have investigated the recipes, dishes, and cooking techniques of ?fine? dining rooms around the world, I received more requests from people who wanted to know how to make things like McDonald's Special Sauce or General Foods Shake-N-Bake coating mix or White Castle's hamburgers than I received for those things like Club 21's Coq Au Vin.