Los cient ficos han tardado mucho en valorar a los peque os elementos que ingerimos con la dieta, pues con frecuencia asocian cantidad con importancia, conclusi n poco razonable en quienes son conscientes del gran da o que nos hacen enemigos tan min sculos como los virus. Por ello, cuando revisamos un an lisis de un alimento tan simple como una naranja nos encontramos con elementos tan diversos como agua, prote nas, carbohidratos, fibra, pectinas, celulosa, vitaminas, minerales, cidos y pigmentos, pero ninguna menci n a los oligoelementos. Eso puede llevar a la err nea conclusi n de que no existen en la preciada fruta, pero no es as como el lector podr comprobar leyendo este libro, ya que entre otros contiene manganeso, quiz el oligoelemento m s importante de todos.La Oligoterapia no forma parte de los estudios de los nuevos estudiantes de medicina y por ello los grandes laboratorios farmac uticos no incluyen ninguno de ellos en sus amplios vadem cum, pues para qu fabricar lo que nadie recetar . Esta postura priva a los enfermos de una de las formas m s inocuas que existen para la curaci n de enfermedades y, mucho m s importante, para su prevenci n, ya que su papel es tan importante en la salud que bastar a con tomar peri dicamente alguno o varios de estos oligoelementos para asegurarnos una gran longevidad y un buen estado de salud.
Entre las alternativas para la curaci n por medios naturales est incluida la Iridiolog a, m todo de diagn stico ancestral que debidamente utilizado puede proporcionarnos datos sobre la salud que complementar n los ex menes m s rutinarios. No constituye el mejor m todo de diagn stico y ni siquiera puede considerarse totalmente exacto, pero esto es algo que abarca incluso a los an lisis de sangre, las radiograf as, las ecograf as, la reflexolog a o las biopsias. Todos son elementos de gran ayuda para el profesional, pero ninguno puede excluir al otro. Es m s, ning n m todo de diagn stico es fiable si quien lo interpreta no tiene ese "ojo cl nico", esa sabidur a que no se aprende en ninguna escuela y que nace con la persona. Un buen profesional nunca deber a encontrarse perdido para establecer un diagn stico si careciera de alguna anal tica adecuada o incluso si careciera de todas, ya que para eso est su experiencia, intuici n y sentido com n. Desconf en de cualquier profesional que sin mirarle apenas, le manda realizar una larga serie de an lisis para averiguar cu l es el origen de su mal. Primero hay que mirar, hablar, palpar y explorar al enfermo, y solamente cuando la duda es muy alta por la complejidad de los s ntomas se deber an realizar an lisis.El examen del iris es un modo absolutamente inofensivo de exploraci n, sumamente r pido y que puede ser efectuado incluso a pacientes inconscientes. Mediante su estudio podremos averiguar las enfermedades antiguas, aquellas que nos dejaron secuelas, las que est n comenzando a generarse y las que ya han entrado en una fase cr nica y quiz s degenerativa. No sirve, por tanto, para aquellas patolog as agudas que nacen espont neamente, aunque con frecuencia algo que nace de manera imprevista y dram tica puede tener su origen en un mal antiguo que es necesario diagnosticar.Pero lo mismo que el resto de las terapias naturales, el estudio de la iridiolog a no deber a estar en manos de personas profanas en el arte de curar, ya que se necesitan unos conocimientos amplios sobre anatom a, fisiolog a y patolog a para poder realizar un chequeo y posterior diagn stico. Si de ignorantes es el despreciar las ventajas del estudio del iris, de insensatos lo es el mirar el ojo de un enfermo y diagnosticarle en pocos segundos cualquier enfermedad, asustando y confundiendo in tilmente al paciente.Por tanto y aunque este manual est explicado en t rminos m dicos muy sencillos que pueden ser entendidos por los profanos, no se pretende con l un tratado casero de medicina natural al alcance de cualquiera, sino una orientaci n para el profesional sobre las virtudes y eficacia de la iridiolog a en el campo de la salud.
Todos tenemos nuestra propia definici n sobre lo que es el "perro ideal". Podr a ser un Pastor alem n o un perro Polic a, aunque para algunos, sin embargo, es el Sabueso que trepa encima del equipaje en el aeropuerto y es capaz de encontrar el contrabando oculto. Quiz es, tambi n, el chucho com n, cruzado sabe Dios con qui n, pero que ha sido entrenado para ayudar a su due o cuando est en peligro, para atender al beb que est llorando, o ladrar cuando alguien extra o llega a la puerta. Existe verdaderamente una diferencia entre estos perros? A pesar de sus diferencias, ellos son todos perros tiles al hombre, animales que pueden aportar su propio trabajo y compa a, en ocasiones mejor que otro ser humano. Desde que el Hombre not que el perro pod a correr m s r pidamente que l, o r mejor, morder m s fuerte, y seguir un sendero invisible pero lleno de olor, el perro ha encontrado una gran variedad de trabajos para desempe ar, tan dispares como el Sabueso que encuentra a un ni o perdido, o como el Corgi que re ne a un gran reba o de ovejas. Aquellos que defienden que "ning n perro debe explotarse para nuestro propio uso...", deber an meditar antes sus palabras y ver la cara de felicidad de los perros cuando se saben tiles a su amo y el placer que sienten cuando su misi n en la vida es algo m s que comer, dormir y aburrirse. El perro no es diferente al ser humano en lo esencial y tambi n necesita trabajar, ejercitar sus habilidades y ser aplaudido por ellas, lo que le incita a aprender un poco m s cada d a. No es una relaci n de "Sirviente a su Amo", sino el sentido exacto de lo que entendemos como "Sociedad", en este caso formada por humanos y animales. Estas referencias son las que hacen que los perros realmente se hayan ganado el t tulo de "el mejor amigo del hombre", y amigo no es lo mismo que lacayo o esclavo. Hoy, aunque el perro es uno de los animales dom sticos m s habituales en las casas, lo que ellos hacen, y en ocasiones por qu lo hacen es, para la mayor a de las personas, un misterio. El perro que es capaz de cerrar una puerta que no debe estar abierta, que permanece horas y horas esperando el regreso de su amo sin protestar, lo mismo que aqu l que recibe alborozado a todos los miembros de la familia, incluso aquellos a quienes hace meses no hab a visto es, ante todo, un ser tan complejo emocionalmente como el ser humano. Pero al perro no se le permite ser justo; solamente ha de ser obediente. La sociedad moderna lo requiere, y si usted tiene un perro, su seguridad y tranquilidad personal lo exige as . Debe entrenarle para convertirle en un miembro disciplinado y eficaz en su casa, puesto que en caso contrario nadie disfrutar de su presencia. Afortunadamente, educar a un perro lleva menos trabajo que hacerlo con un humano y, adem s, una vez aprendida la lecci n ya no la olvida nunca.
Una vez que hemos conseguido una preparaci n f sica ptima a nivel general, es el momento adecuado para comenzar a prepararnosde una manera m s espec fica para un deporte determinado.Por desgracia, la mayor a de la gente trata de realizar ambas cosas a la vez: la preparaci n f sica general, el acondicionamiento del cuerpo, junto con la pr ctica del deporte escogido. Est n convencidos de que conjuntamente con el aprendizaje de la disciplina escogida llegar el acondicionamiento de su cuerpo; uno conllevaa lo otro -dicen.Pero la preparaci n f sica general no debe ir unida a la pr ctica de un deporte con la m xima efectividad, ya que en este caso de lo que se trata es de adaptar el cuerpo a unos movimientos y unas habilidades espec ficas, no a una mejora en nuestro acondicionamiento global. Por eso se recomienda que aquella persona que est interesada en comenzar a practicar un deporte competitivo realice unos meses antes una preparaci n general de su organismo, ya que los nuevos requerimientos f sicos a los que va a someter a su cuerpo pueden ser muy intensos.Este libro est dirigido a aquellos deportistas y entrenadores que necesiten un nivel de conocimientos mucho m s evolucionados.
El cansancio, la fatiga prematura y la lenta recuperaci n f sica despu s del ejercicio, son la trilog a del rendimiento f sico que m s preocupa al deportista, pues le suponen la imposibilidad para rendir adecuadamente. Y estos males llegan frecuentemente a cualquier persona, sea profesional o amateur, e incluso podr amos afirmar que con mayor frecuencia al bien entrenado, pues sus exigencias son mayores.En los deportes de equipo, en los cuales el buen hacer de todo el grupo es decisivo para lograr un buen resultado final, es donde m s importancia cobra la resistencia al ejercicio, pues de nada valdr a una ptima actuaci n durante los primeros 30 minutos, si en la hora restante todo se viene abajo. La mala condici n f sica de uno de los miembros ocasionar a el desplome del resto.Pero tampoco se libran de ello quienes hacen un deporte de forma individual, bastando recordar la cantidad de buenos boxeadores que han perdido sus fuerzas despu s de haber acumulado puntos en los primeros asaltos. Un golpe certero de su contrincante, justo cuando su respiraci n era ya entrecortada, le tumbar en la lona sin remisi n. Y as , nos encontramos con situaciones de alto riesgo por la disminuci n del rendimiento deportivo, como ocurre con frecuencia en los nadadores, exhaustos cuando todav a les quedaban unos metros para llegar a la orilla, en los alpinistas que pierden la fortaleza de sus brazos a n cuando la cima se encuentra lejos, o en los remeros que ya no logran mover sus palas justo cuando una enorme roca se encuentra en su camino. Todos ellos hubieran podido evitar el desastre si sus fuerzas no les hubieran fallado antes de tiempo.En este libro se estudian las causas del agotamiento y como combatirlo, especialmente mediante ayudas naturales e inocuas.
Cuando un cantante o grupo musical deja un impacto social en la poblaci n mundial, ha sido por reunir una serie de calidades, cualidades y caracter sticas poco frecuentes e, incluso, poco ortodoxas.No es f cil enganchar a miles de personas durante mucho tiempo, y si esto lo llevamos a millones de personas de todo el mundo y conseguir, adem s, ser un referente en el modo de vestir y, en este caso, de peinarse de una determinada manera, es porque detr s de ellos hay algo ciertamente in dito y valioso. Y es que la m sica de los Beatles estuvo afianzada tambi n por una imagen concreta, un referente para las personas de su misma edad y, al mismo tiempo, para las personas mayores. A estos, y esto es algo reconocido, les encantaba la m sica de The Beatles, consiguiendo encantar a varias generaciones. Su m sica, a n hoy, nos sigue entusiasmando por su calidad y personalidad. En este libro, adem s, podr cantar con las letras de sus canciones que hemos incorporado y, adem s, podr acompa arse con un instrumento pues hemos a adido la armon a, los acordes b sicos.
De tanto mirar en el interior, apenas prestamos atenci n al exterior. Pero lo que hay fuera de nosotros nos condiciona, nos empuja y transforma, con mayor contundencia que lo que ocurre dentro, pues no hay un determinismo basado en la gen tica, sino solamente unas caracter sticas mutables.Aunque las c lulas realizan una serie de pasos complicados para traducir su secuencia de bloques b sicos de ADN en prote nas, mediante lo cual llevar n a cabo las funciones vitales de la vida, estos cambios depender n de la expresi n gen tica, casi siempre dependiente de cambios cronol gicos, espaciales, o bien como respuesta a las condiciones ambientales en las que se encuentra la c lula o el individuo. Por otra parte, las respuestas al ambiente o los procesos de desarrollo, no se producen como consecuencia de la activaci n de un nico gen en un momento, sitio o condici n determinada, sino que suele ser necesaria la expresi n coordinada de un conjunto de ellos para que tenga lugar el efecto. Por ello, todo cuanto ocurre en las cadenas de ADN es modificable, incluso a voluntad. En los tel meros y la epigen tica, est la clave
Este curso de formaci n proporciona al alumno todos los conocimientos necesarios para ejercer una profesi n relacionada. Podr trabajar en empresas relacionadas con la salud, la est tica y la alimentaci n, sea en cl nicas, herbolarios, restaurantes o venta de alimentos. El curso contiene ejercicios de autoevaluaci n y ex menes en cada lecci n.
Desde que el Hombre not que el perro pod a correr m s r pidamente que l, o r mejor, morder m s fuerte, y seguir un sendero invisible pero lleno de olor, el perro ha encontrado una gran variedad de trabajos para desempe ar, tan dispares como el Sabueso que encuentra a un ni o perdido, o como el Corgi que re ne a un gran reba o de ovejas. En este libro aprender a diferenciar a las diferentes razas y a cuidarlas adecuadamente.
En este libro figuran c micos tan dispares entre s que cualquier comparaci n entre ellos es odiosa e ineficaz, pues aunque cada uno ha aportado a la historia del cine algu-nos de los momentos m s hilarantes que se pueden recordar, lo han hecho de modo diferente. Con un estilo tan personal que resulta casi imposible de reproducir, su facilidad para hacernos re r no se limit a la gran pantalla, pues sus entrevistas, documentales, actuaciones en p blico y shows de televisi n, son ya una preciada joya para los buenos aficionados.No hay manera de elegir a uno de ellos, del mismo modo que resultar a imposible seleccionar el monumento hist rico m s importante de la Humanidad. Son ya una leyenda y si tenemos que definir el estilo de cada uno de ellos nos resultar a igualmente dif cil, aunque podemos intentarlo: Los Hermanos Marx fueron los m s desquiciados, veloces en sus chistes, sarc sticos hasta el delirio y an rquicos como nadie. El tiempo les ha proporcionado incluso m s categor a de la que tuvieron en vida y tanto sus libros, como sus pel culas, son objeto de revisi n por aficionados y cr ticos.Woody Allen es el intelectual, el escritor y el fil sofo, el mordaz y quien mejor sabe burlarse de las debilidades y defectos humanos. No son sus modos de actuar los que pro-vocan la risa y en ocasiones ni siquiera sus cortos chistes, sino sus conclusiones y comentarios, tan acertados que podr an haber sido escritos por el mism simo Plat n, y todo ello con el mejor sentido del humor conocido.De Cantinflas tampoco hay mucho que explicar, pues su verborrea atropellada ha sido imitada por miles de c micos del mundo entero, lo mismo que sus andares y modos de vestir, aunque esto ltimo sea solamente un esbozo. Es el m s sencillo de todos, el c mico del pueblo, pero no por ello el menos inteligente ni el peor; solamente es uno de ellos.Pero junto a estos actores ya cl sicos, los espectadores consiguen esbozar con frecuencia una sonrisa y hasta soltar una estruendosa carcajada con int rpretes como Billy Crystal, un estupendo actor y presentador quien, adem s, posee grandes cualidades como literato, pues sus guiones est n dotados de inteligencia y humor al alcance de todos los espectadores. No menos importante es el binomio imposible de cubrir entre Jack Lemmon y Walter Matthau, tan lejanos y al mismo tiempo tan cercanos a Dean Martin y Jerry Lewis que nos hace creer en la posibilidad de un matrimonio social entre dos hombres, incluso aunque aparentemente se odien. Igualmente y si bien ahora hayan tomado cada uno cami-nos diferentes, los miembros del grupo Monty Python (John Cleese, Terry William y Terry Jones, principalmente), tienen que tener un lugar de privilegio en un libro sobre el cine c mico, lo mismo que Charles Chaplin, tan mudo que parece imposible que fuera capaz de tener ese humor tan infantil que mostraba en sus filmes. Tambi n hablaremos de Jim Carrey, gesticulante y osado que le ha hecho convertirse en uno de los c micos preferidos de los j venes, as como de su inspirador Jerry Lewis, una leyenda cuyos antiguos filmes merece la pena revisar. Y qu decir de ese ingl s llamado Rowan Atkinson, m s conocido como Mr. Bean, que con sus dotes de m mico ha conseguido un lugar de honor en la televisi n y ahora en el cine, en donde incluso ha ejercido de agente secreto, lo mismo que hace Mike Myers, el popular Austin Powers. Qui n nos queda? Muchos, especialmente hispanos, algunos de ellos descritos o rese ados en este libro, demasiados para incluirlos a todos con la dignidad que se merecen.
Viento suave y apacible, empleado en poes a, que nos define igualmente el h lito, aliento y el soplo divino que todos los seres vivos tenemos. Pero tambi n es el favor, aplauso, la aceptaci n general y hasta la irradiaci n luminosa de car cter paranormal que algunos dicen percibir alrededor de los cuerpos humanos, animales y vegetales. Para los materialistas es solamente una crisis epil ptica, o hist rica; una sensaci n como la que ocasionar a un vapor que se elevase desde una regi n del tronco o de los miembros hasta la cabeza, la cual precede, insisten, algunas veces a los paroxismos epil pticos o hist ricos. Aunque en un principio se pensaba que solamente pod a ser vista por los iniciados, los m sticos y los profetas, ahora se han encontrado perfectos y f ciles m todos para fotografiarla. Ya no hay manera de negar su existencia y aunque la ciencia sigue sin tener en cuenta su presencia para valorar la salud y la enfermedad de las personas, su energ a vital, es una manifestaci n f sica tan coherente que no hay explicaci n racional para ignorarla.Los espiritualistas van un poco m s all de su pura valoraci n f sica sobre la energ a corporal, pues est n seguros que su color demuestra c mo es la persona y el estado an mico en el que se encuentra. Tambi n es muy posible, puesto que somos esp ritu y materia unidos, que el aura sea la emanaci n visible del cuerpo et rico, astral y espiritual de una persona.De gran similitud es la aureola, ese resplandor, disco o c rculo luminoso, que suele figurarse detr s de la cabeza de las im genes santas, tan intenso que posiblemente tenga su origen en un eclipse de sol situado detr s de una persona santa legendaria.
Esencialmente, un ngel es un ser espiritual que existe en la mayor a de las religiones, y en todas se le atribuye la labor de ayudar al ser supremo y a las personas en su misi n universal y de estar en posesi n de facultades incre bles, entre ellas comprender los misterios del universo, volar, o materializarse solamente delante de personas espec ficas. Todas estas creencias han ocasionado que el inter s por los ngeles, por saber sobre su existencia y poder, realmente haya aumentado en los ltimos a os, aunque no hay disponible mucha m s informaci n ahora que antes. Este libro proporciona datos esenciales y las herramientas para contactar con ellos.
El mal de Alzheimer afecta seriamente a la integraci n social y laboral de las personas, e incluso pone en peligro sus vidas. La Medicina Natural aporta numerosos elementos y recomendaciones para paliar la mayor a de los s ntomas.
Procedentes del espacio exterior, de esa ltima frontera apenas ara ada por la exploraci n espacial, los alien genas nos llevan visitando hace ya varios siglos, mucho antes de que se les mencionara animosamente como ETs, o m s inquietantemente como Aliens. La Ufolog a, ciencia que estudia el fen meno de los OVNIs, los nombra como Greys (grises), pues as es su aspecto seg n algunos dibujos efectuados por quienes aseguran haberles visto. Finalmente, en las leyendas antiguas utilizan el nombre de Jims, aunque bajo esta denominaci n se incluyen a brujas, animales mitol gicos y fantasmas. El cine ha preferido seguir otra l nea para hablarlos de los extraterrestres, y casi siempre los define como seres poseedores de una alta tecnolog a, as como de un aspecto que a nuestros ojos es horroroso, tanto como lo son sus prop sitos destructores de la raza humana, una especie tan inferior para ellos que solamente sienten inter s por aniquilarla. Pero si estos seres org nicos son temibles y en ocasiones casi indestructibles, qu podemos decir de los robots, unas m quinas casi siempre dise adas para la guerra? Con un tama o frecuentemente similar a la altura del ser humano, un cerebro mucho m s eficaz que el mejor de nuestros ordenadores, y una envoltura en ocasiones casi org nica pero m s frecuentemente metalizada, su sola presencia hace inviable la respuesta b lica por nuestra parte. Si, adem s, juntamos a ambos elementos dentro de un gigantesco platillo volante, y les dotamos de un armamento sofisticado y eficaz, las consecuencias para nosotros, los sufridos humanos, ser n tan desastrosas que mejor ni las imaginamos, as podremos dormir tranquilos. Con frecuencia han sido mostrados como seres hostiles por el cine, tan poderosos que ni los mejores ej rcitos los pueden destruir, llegando hasta nuestras vidas para demostrarnos que nadie es due o ni siquiera del terreno que pisa, pues todo depende de la fortaleza del invasor. Pilotando naves que viajan a velocidades superiores a la de la luz, y con una apariencia que casi siempre infunde tanto terror como su armamento, suelen estar acompa ados por m quinas tan perfeccionadas que han aprendido a pensar por s mismas, lo que deja muy poco margen para el error y la compasi n. La uni n entre ambos seres, los robots y los alien genas, ha proporcionado al cine y a los escritores argumentos apasionantes y tenebrosos, aunque siempre ha sido el propio espectador, cuando retorna a su hogar, quien aporta con su imaginaci n nuevos datos para continuar sintiendo miedo. Afortunadamente, tambi n hay extraterrestres amigables, como ese ET que nos se alaba con su dedo luminoso el lugar de su hogar, o el atractivo "Starman" que sin apenas saber hablar consigui encandilar a las mujeres con sus cortas frases. Y sobre los robots tambi n hay para todos los gustos y temblores, ya que nos han mostrado al invencible Gort de "Ultim tum a la Tierra" intentando hacer entrar en razones a los terrestres con sus rayos destructores, parejo al casi indestructible Terminator, quien luego, afortunadamente, se puso de nuestra parte. Algo m s entra ables son esa reencarnaci n met lica de El Gordo y el Flaco denominados C3PO y R2D2, o ese mayordomo siempre sonriente llamado Andrew que encontr su propia vida en el "Hombre bicentenario", lo mismo que aquel vivaz, travieso y parlanch n robot que desquici a su propio due o en "Cortocircuito".
Son poderosos, nicos, encantadores con frecuencia y hasta capaces de amar a los sufridos mortales, pero tan inaccesibles como los mitol gicos dioses del Olimpo. Producto de la f rtil imaginaci n de los escritores m s audaces, los superh roes se acercan en ocasiones a la figura de un dolo de masas carism tico, viviendo ambos en un mundo de ensue o en el cual quisi ramos entrar. Pero qu es lo que diferencia un dolo de masas de un superh roe? Obviamente, la posibilidad de imitarles, pues mientras que el dolo es un modelo o patr n en nuestras vidas, alguien que nos gustar a tocar y llegar a ser como l, el superh roe sabemos que est por encima de esa posibilidad; ser a algo as como un dios y ya sabemos que los dioses no conviven con los humanos, salvo excepciones.El cine ha sabido diferenciar perfectamente a ambos personajes y ha tratado con la misma intensidad a los dos, consciente de que hay un p blico para cada uno. Como dolos nos han puesto a los actores y actrices, a los directores y a multitud de personajes biogr ficos o imaginarios que han ocupado las pantallas cinematogr ficas. Todos ellos han sido motivo para llenar nuestras habitaciones con sus fotos, para estar en nuestros recuerdos, constituyendo muchas veces una gu a para encauzar nuestras vidas.Pero el superh roe es algo muy distinto. Es alguien a quien sabemos que nunca podremos tocar, ni hablar con l y, he aqu lo m s importante, ni siquiera imitar. No es un modelo para seguir y, adem s, tiene cualidades f sicas que suelen estar por encima de la l gica o de la f sica. Lo curioso de estos dioses de la imaginaci n es que gustan por igual a ni os que a mayores y para muchos jubilados constituyen el ltimo lazo que les liga emocionalmente a otras pocas m s felices. Al ser imperecederos, invulnerables, y no estar sometidos a las leyes naturales del envejecimiento, los superh roes nos acompa an durante toda la vida conservando siempre el mismo aspecto. El tiempo no existe para ellos y esto hace que, en cierto modo, nos creamos que tampoco para nosotros.Este libro quiere rendir un homenaje de admiraci n a todos aquellos dibujantes y guionistas que han sido capaces de hacernos so ar con estos superh roes. La mayor a de ellos fueron plasmados posteriormente en el cine, contribuyendo as entre todos a hacernos creer que la vida puede ser mucho m s hermosa si admitimos que es s lo un sue o.
Cuando las primeras pel culas de ciencia-ficci n aparecieron estaban compuestas de ideas delirantes y mundos quim ricos, con para sos perdidos y m quinas producto de una imaginaci n poco pragm tica. En lugar de apoyarse en verdades cient ficas y robots que quiz un d a se pudieran realmente construir, operaban bajo el prisma de los sue os infantiles, en un ambiente en donde todo pod a tener lugar, aunque fuera tan irreal que motivara a la risa. De ah le vino la fama de pel culas de serie B, con bajo presupuesto, malos actores y peores guionistas. Pero pronto los mejores escritores, entre los que destacaron H. G. Wells y Julio Verne, llegaron a ser fuente de inspiraci n para historias bien construidas, y de ah a la inmortal "Metr polis" ya hab a solamente un paso. Desde ese momento, las m quinas y los planetas consiguieron la categor a de personajes y llegaron a anular casi completamente a los propios actores, quienes se segu an comportando como ni os representando un cuento infantil. Este era el esp ritu de los primeros a os, con obras memorables como "Voyage dans La Lune" de George M li s, quien tambi n se atrevi en 1907 con la obra de Julio Verne "20.000 leguas de viaje submarino, aunque la duraci n apenas llegaba a los 18 minutos. Despu s nos llegaron "Der Golem" y "Metr polis", sta ltima restaurada recientemente para el mercado del DVD y cuya duraci n de 182 minutos rompi todos los esquemas de entonces, obligando a la productora a mutilarla en 60 minutos. Pero gracias a estos pioneros la ciencia-ficci n en el cine gan la misma categor a que ya ten a en las novelas, y las productoras la incluyeron en sus proyectos anuales, logrando algunas de ellas conseguir xitos rotundos en taquilla. Otro aspecto, adem s del puramente literario, que contribuy al xito de las pel culas de ciencia-ficci n, fue lo que se denomin como efectos especiales o visuales, pues con ellos consegu an mostrar lo que hasta entonces solamente exist a en nuestra imaginaci n, rivalizando desde entonces con su mayor enemigo, el cine de terror. Si bien ambas modalidades trataban de llegar a un p blico que no gustaba de las pel culas convencionales que reflejaban la realidad, y mientras que el cine de terror quer a conmocionar, el de ciencia-ficci n solamente pretend a hacer salir al espectador del mundo real, al menos mientras durase la proyecci n. Por eso debemos tener bien presente que este tipo de cine no podr a existir sin los efectos especiales, pues van tan unidos como el teatro a los decorados. Esto significa que la calidad de los efectos especiales debe ser tan importante como la misma historia, y me atrever a a afirmar que incluso m s decisiva que la propia direcci n, pues mal se puede entusiasmar al p blico si lo que muestra no parece real, aunque estemos hablando de robots y galaxias perdidas en el infinito. Por ello, y aunque reconocemos que el cine es la "f brica de los sue os", creo que esta gran verdad nunca est mejor aplicada que en las pel culas de ciencia-ficci n. Todo cuanto nuestra imaginaci n pueda so ar, pensar o desear, puede ser plasmado en una pel cula, e incluso la mayor a de las veces con bastante m s realismo que en nuestra mente. Los viajes espaciales, la vida en otros planetas, el contacto con extraterrestres, as como la vida en las profundidades marinas o la lucha contra terribles monstruos, han sido llevados ya a la pantalla para deleite de todos los p blicos. Desde las legendarias pel culas de los a os 50, "El enigma de otro mundo", "La guerra de los mundos", "Cuando los mundos chocan", o "Ultim tum a la Tierra", hasta ahora, las cosas han cambiado bastante y el cine de ciencia-ficci n ocupa ya un lugar de privilegio en los gustos de la gente y algunas de las pel culas m s taquilleras de todos los tiempos tienen como tema los extraterrestres o los "platillos volantes".