El autor nos entrega una semblanza biogr fica de este singular hombre en un libro donde podremos hallar esencialmente, en cuerpo y esp ritu, los derroteros de un m sico popular excepcional. Faustino Oramas, El Guayabero, suma la picard a al decir de la trova. Picard a que no es sin nimo de bajeza o fraudulencia sino audacia e inteligencia para sacar el mejor provecho de situaciones adversas.Hay que decir que pocos autores de la m sica popular han tenido, como Faustino Oramas, la facilidad de recursos, la gracia y la imaginaci n para el manejo de situaciones peliagudas con lenguaje simple pero debidamente escogido de modo que provoque la chispa de humor sin groser a.
Juan Valera's ""The Illusions of Doctor Faustino"" (Las ilusiones del doctor Faustino) came out in 1875, one year after the resounding success of his ""Pepita Jimenez"". One of the author's contemporaries, the critic Manuel de la Revilla, considered it among the most important novels of his time and compared it to Flaubert's ""L'Education"" sentimentale on account of the negative influence of Romanticism on the protagonist's character and life.Don Faustino Lopez de Mendoza, scion of an illustrious but impoverished family of the highest nobility, believes himself destined for great accomplishments in the literary world, sees himself as a poet of the first rank, and immerses himself in grand, if not grandiose, illusions.While living in a provincial Andalusian town and dreaming of triumphing in Madrid's artistic circles, Faustino embarks on a discovery of love, anguishes over his impecunious state, and engages in endless self-analysis. Love - or, at all events, a monetarily advantageous marriage - seems to go hand in glove with turning his illusions and dreams into triumphs and realities.He falls for Costanza and is rejected by her; he falls for Maria and she eludes him; he thinks he falls for Rosita then callously scorns her after meeting up again with Maria, who flees from him after a night of lovemaking. Reduced to financial ruin by a revengeful Rosita, Faustino betakes himself to the Spanish capital. Many years later all three women, as well as his daughter Irene (by Maria), converge in Madrid, and how he extricates himself from each relationship and meets his sad end constitutes the denouement of this searching novel that depicts the deleterious effects of the Romantic malaise that swept through western Europe in the early part of the nineteenth century.
Faustino, un Fausto sin poder ni magia, aparece condenado desde las primeras p ginas por su debilidad de car cter. Sin duda, aunque es producto de su ambiente y de su poca (mimado por todos, nunca tuvo que trabajar), l mismo es culpable en gran medida de su destino: sue a grandezas imposibles de realizar, al tiempo que es ab lico y perezoso. Por su tema, no s lo es una de las obras m s interesantes de este autor, sino acaso tambi n de toda la literatura espa ola del siglo diecinueve.
Faustino, un Fausto sin poder ni magia, aparece condenado desde las primeras p ginas por su debilidad de car cter. Sin duda, aunque es producto de su ambiente y de su poca (mimado por todos, nunca tuvo que trabajar), l mismo es culpable en gran medida de su destino: sue a grandezas imposibles de realizar, al tiempo que es ab lico y perezoso. Al crear a su personaje, sin duda Valera pensaba en s mismo. Tambi n a l le falt dinero cuando era joven y asimismo se mostr indeciso en la elecci n de una carrera; prob la diplomacia, la pol tica y el periodismo, adem s de cultivar diferentes g neros literarios. LAS ILUSIONES DEL DOCTOR FAUSTINO como novela tiene varios lunares (una acci n dislocada, algunas digresiones un tanto premiosas y ciertos episodios melodram ticos). Art sticamente es inferior a otras novelas de Valera, como Pepita Jim nez, Juanita la larga o El Comendador Mendoza; pero en cuanto a tema, no s lo es una de las obras m s interesantes de su producci n, sino acaso tambi n de toda la literatura espa ola del siglo diecinueve.
Faustino, un Fausto sin poder ni magia, aparece condenado desde las primeras p ginas por su debilidad de car cter. Sin duda, aunque es producto de su ambiente y de su poca (mimado por todos, nunca tuvo que trabajar), l mismo es culpable en gran medida de su destino: sue a grandezas imposibles de realizar, al tiempo que es ab lico y perezoso. Al crear a su personaje, sin duda Valera pensaba en s mismo. Tambi n a l le falt dinero cuando era joven y asimismo se mostr indeciso en la elecci n de una carrera; prob la diplomacia, la pol tica y el periodismo, adem s de cultivar diferentes g neros literarios. Las ilusiones del doctor Faustino como novela tiene varios lunares (una acci n dislocada, algunas digresiones un tanto premiosas y ciertos episodios melodram ticos). Art sticamente es inferior a otras novelas de Valera, como Pepita Jim nez, Juanita la larga o El Comendador Mendoza; pero en cuanto a tema, no s lo es una de las obras m s interesantes de su producci n, sino acaso tambi n de toda la literatura espa ola del siglo diecinueve.