El talit es un accesorio religioso propio del pueblo de Israel en forma de manto, utilizado en los servicios religiosos del juda smo. Su origen reside en el pasaje b blico de N meros 15:37-41. Tambi n es conocido como el manto de oraci n utilizado por hombres y ni os jud os. Se coloca sobre la cabeza y cae a ambos lados de los hombros o sobre los hombros. Suelen ser blancos con flecos azules y detalles en colores oro y plata (aunque los hay en varios colores). Tiene bordados s mbolos religiosos y escrituras en hebreo. Queda bien claro que el uso de flecos en las prendas de vestir es un recordatorio perpetuo de las demandas de Dios en su Tor .
La Universidad Cristiana Internacional "El Shaddai" es una entidad educacional/religiosa sin fines de lucro registrado en el estado de Texas como una corporaci n sin nimo de lucro. La finalidad de la UCIS es sanar, preparar y entrenar ministros, l deres y creyentes en general para que, equipados en las Sagradas Escrituras, den fruto y fruto que permanezca a trav s de llevar la salvaci n y la Palabra de Dios a su iglesia local, su comunidad, su pa s y a todo el mundo.La UCIS opera con un plan de estudio intensivo desarrollado en cuatro a os: Primer a o Integral, Segundo a o Avanzado (Associate in Theology), Tercer a o Ministerial, y Cuarto a o con nfasis en teolog a y literatura b blica, para obtener un Bachelor in Theology. Cada a o de Estudio B blico incluye 10 cursos (m s dos cursos directos opcionales para graduar con honores). Cada a o se ense a as una vez por mes por 10 meses, de 9:00 a.m. a 2:30 p.m. (Informarse sobre los cursos directos).La Universidad Cristiana Internacional "El Shaddai" tambi n es un instrumento de renovaci n educativa en las manos del Se or. El prop sito de esta revoluci n educativa es llevar al Cuerpo de Cristo a las normas originales de la Iglesia Nuevo Testamentaria para que esta revele el Reino de Dios en cada uno de los segmentos de nuestra sociedad, de modo que la Gloria de Dios cubra toda la tierra.La Universidad Cristiana Internacional "El Shaddai", es parte del modelo del futuro aprendizaje en el campo de la ense anza superior para la preparaci n ministerial. En numerosos ambientes acad micos, se pierde demasiado tiempo en el lento ritmo de la ense anza, mientras se enfatiza y reitera informaci n que son conocimientos elementales para la mayor a de los estudiantes. Los nuevos ministros del ma ana necesitan ser incentivados con diversos elementos que los oriente a un ambiente estimulante e inspirador para as realizar eficientemente lo que conocemos como el trabajo esencial de la iglesia. La facultad y el personal administrativo de la Universidad Cristiana Internacional "El Shaddai" no est n disociados del p lpito, sino que participan activamente en el ministerio de una iglesia local. Debido a que la vocaci n profesional es parte esencial de la vida, los programas de la Universidad Cristiana Internacional "El Shaddai" son diversos y est n en constante desarrollo. Tenemos planes de ofrecer en el futuro, grados en Educaci n Cristiana, Consejer a Cristiana, Divinidades, Capellan a, M sica y Adoraci n, Liderazgo y Organizaci n. Estamos aqu por usted y para servirle a usted.
El cumplimiento de la Gran Comisi n dada por nuestro Se or Jesucristo consta de dos elementos bien claros: ir a todo el mundo a predicar el evangelio a toda la creaci n (Mr. 16:15); y, hacer disc pulos de todas las naciones, ense ndoles todas las cosas que l nos ha mandado (Mt. 28:19, 20). Este es el desaf o central para cualquier iglesia particular, local, nacional o mundial. Se trata, pues, de encontrar un balance entre la tarea de proclamar las buenas noticias y la tarea de proveer de un crecimiento integral a los creyentes. La iglesia celular est probando ser una manera interesante y efectiva de obedecer al Se or, al responder a ambos desaf os.En este tiempo, el Se or est usando a la iglesia celular de manera incre ble, para ayudarnos a cumplir la Gran Comisi n en todo el mundo. Es probable que la iglesia celular sea el modelo de estructuraci n de la iglesia m s frecuentemente seguido en el tiempo actual, especialmente en el hemisferio sur. Es precisamente en Am rica Latina, frica, Asia y Ocean a que se est verificando hoy un crecimiento explosivo del testimonio cristiano y del crecimiento de las iglesias. Generalmente, la estructura m s com n utilizada en aquellos lugares de mayor desarrollo del testimonio cristiano hoy en el mundo es la iglesia celular. Esto es muy evidente en China continental, algunas regiones de la India, en algunos pa ses africanos y en toda Am rica Latina.Si es cierto, como anticipan muchos profetas alrededor del mundo, que nos encontramos transitando los ltimos tiempos de la historia humana, antes del glorioso retorno de Cristo, entonces es probable que muy pronto experimentemos alrededor del globo el gran avivamiento anunciado por el profeta Joel (2:28-32). Este avivamiento global, que afectar a todo ser humano y culminar con toda la humanidad confesando a Jesucristo como Se or (Fil. 2:10, 11), tiene que ocurrir con una iglesia que pueda absorber a la enorme masa de nuevos creyentes, para discipularlos y ayudarlos a participar activamente de la obra de Dios de manera inmediata. Las estructuras eclesi sticas tradicionales no son adecuadas para un proceso de crecimiento por multiplicaci n. Ellas fueron creadas, en el mejor de los casos, para procesos de crecimiento por adici n (uno a uno). La iglesia celular tiene el potencial de crecer mucho m s que por mera adici n o incluso por duplicaci n (2, 4, 8, 16, etc.). La iglesia celular puede crecer por multiplicaci n (2, 4, 16, 256, etc.)El Se or est transformando la estructura de la iglesia para que llegue a ser el odre nuevo, capaz de cumplir con la tarea de la evangelizaci n mundial a trav s de su poder. La iglesia celular provee de "un odre nuevo" que puede estirarse y crecer, haciendo lugar en forma r pida y f cil, para que muchas m s personas se unan a la comunidad de creyentes. La metodolog a de la iglesia celular est enraizada y modelada en la experiencia de la iglesia temprana, tal como est registra en el libro de los Hechos de los Ap stoles. La iglesia temprana se reun a en las casas para adorar, aprender y tener comuni n. Fue en las peque as comunidades caseras que se verific el sorprendente y explosivo crecimiento del testimonio cristiano de los tres primeros siglos.
IMPLICACIONES DEL EVANGELISMOAdem s de mirar hacia adentro (y de ayudar a otros a hacer lo mismo), debemos mirar hacia afuera, es decir, hacia nuestro entendimiento de la conversi n y hacia el efecto que este tiene en la pr ctica del evangelismo en nuestra iglesia local. Cuando hablamos del evangelismo, un miembro saludable debe entender propiamente qui n es el que convierte al pecador; el Esp ritu Santo. Y el miembro saludable debe reconocer que el evangelismo no depende de t cnicas inteligentes sino de una dependencia en el Esp ritu de Dios, y una convicci n de que l bendecir la Palabra de Dios, y efectuar un renacimiento espiritual y un cambio radical.
Hay diversos tipos de grupos de discipulado funcionando en las iglesias comprometidas con este ministerio. Un tipo puede ser el dedicado al entrenamiento de discipuladores potenciales, cuyo objetivo es capacitar a cada participante para que pueda discipular a otros. Como sus miembros ya son cristianos fieles, que solo necesitan aprender la estrategia para discipular, estos encuentros tienen como fin proveer a sus miembros las t cnicas que necesitan.Otro tipo de grupo de discipulado puede ser uno en que sus miembros aprenden las disciplinas cristianas b sicas para caminar con Dios. Hay mucho material de estudio, elaborado por distintas denominaciones y organizaciones afines a las iglesias, que puede ser utilizado -si se desea- para ayudar a estos grupos en su programa.Un grupo diferente de discipulado es aquel que proporciona apoyo a los discipuladores para que no decaigan en su esfuerzo y est n siempre motivados. En sus reuniones los discipuladores, adem s de compartir su experiencia de vida cristiana, tienen la oportunidad de discutir los problemas espec ficos pertinentes a la tarea de discipular y ahondar en el desarrollo de su car cter personal. Vald s, A. S. (1999).
El fundamento de la consolidaci nNada es m s obvio y, sin embargo, se olvida m s, que la aplicaci n de este principio. Por su misma naturaleza, no llama la atenci n, y uno tiende a pasar por alto los lugares comunes. Pero Jes s no quiso que pasara inadvertido para sus disc pulos. Durante los ltimos d as de su vida, el Maestro sinti especial necesidad de cristalizar en la mente de ellos lo que hab a estado haciendo. Por ejemplo, en una ocasi n, digiri ndose a los que lo hab an seguido por tres a os, Jes s dijo: "Y vosotros dar is testimonio tambi n, porque hab is estado conmigo desde el principio" (Jn. 15:27). Sin jactancia y sin que el mundo se diera cuenta, Jes s daba a entender que hab a estado preparando a hombres para que fueran testigos suyos despu s de que se hubiera ido, y el m todo que sigui para ello fue simplemente el de estar "con ellos". En realidad, como dijo en otra ocasi n, por haber "permanecido con" l en las tentaciones, fueron escogidos para ser l deres de su reino eterno en el que iban a comer y beber a su mesa, y a sentarse en tronos para juzgar a las doce tribus de Israel (Luc. 22:28-30).Ser a err neo concluir, sin embargo, que este principio de consolidaci n personal se puso en pr ctica s lo en el caso del grupo apost lico. Jes s se concentr en estos pocos escogidos, pero en grados distintos manifest la misma preocupaci n por otros que lo siguieron. Por ejemplo, fue a la casa de Zaqueo despu s de que ste se hubo convertido en la calle de Jeric (Luc. 19:7), y pas unas horas con l antes de abandonar la ciudad. Despu s de la conversi n de la mujer junto al pozo en Samaria, Jes s permaneci por dos d as en Sicar para instruir a los hombres de esa comunidad que "creyeron en l por la palabra de la mujer", y como resultado de esa asociaci n personal con ellos "creyeron muchos m s", no por el testimonio de la mujer sino por lo que ellos mismos oyeron de los labios del Maestro (Jn. 4:39-42). A menudo, alguien que recib a alguna ayuda del Maestro se un a al grupo que segu a a Jes s, como por ejemplo, Bartimeo (Mat. 20:34; Mar. 10:52; Luc. 18:43). De este modo muchos se unieron al grupo apost lico, como lo demuestran los setenta que andaban con l en la parte final de su ministerio en Judea (Luc. 10:1, 17). Todos estos creyentes recibieron atenci n personal, y esto lo permite la consolidaci n. Coleman, R. (2004). Plan supremo de evangelizaci n. (J. M. Blanch, Trans.) (pp. 34-35). El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones].
La educaci n cristiana es la actividad de la iglesia que cumple la funci n educativa de la Gran Comisi n. Su tarea es transmitir e inculcar las ense anzas de Jes s, y, por extensi n, la interpretaci n apost lica de su Persona y de su obra salvadora. Lawrence C. Little la define como "el proceso por el que la iglesia busca capacitar a personas para que comprendan, acepten, y ejemplifiquen la fe y la forma de vida cristianas" (Foundations for a Philosophy of Christian Education, 193).Durante el siglo XIX, con sus contracorrientes de ciencia, teolog a y humanidades, Horace Bushnell, a veces llamado "el padre de la educaci n cristiana", inici conceptos humanistas al plantear preguntas teol gicas b sicas en cuanto a c mo el hombre, producto del mundo f sico, se relaciona con Dios, su Creador. l cre a que el crecimiento y desarrollo del hombre, de natural a espiritual, se lograba por medio de educaci n personal en la comunidad cristiana, y al adquirir gradualmente conciencia de su relaci n con Dios. Este concepto tend a a evitar la necesidad de la experiencia de crisis de la conversi n. La mayor a de los escritores, durante los recientes 50 a os en el campo de la educaci n cristiana liberal, han sido pelagianos en su punto de vista de la naturaleza humana, descartando el concepto b blico del pecado original y el de la incapacidad del hombre de hacer el bien fuera de la gracia salvadora (Ro. 1:18ss.; 3:10-18, 21).
En este seminario de crecimiento personal vamos a emprender un viaje juntos, un viaje de fe en el que la meta final es "el crecimiento en Cristo" (2 Pedro 3:18). Vamos a aprender juntos lo que significa ser transformado por Dios a Su imagen, de modo que podamos hacer su voluntad con amor y alegr a.No se trata de una tarea f cil, ni de algo que podamos hacer sin que alguien nos gu e. Por otra parte, es un viaje que pueden emprender s lo aquellos que han sido regenerados por el Esp ritu de Dios. No est pensado para los no creyentes. Es por esto que lo primero que asumo al escribir este manual de crecimiento personal, es que el lector, aprendiz o viajero que lo emprende, ha sido llamado por Dios a ser salvo, ha recibido la presencia de Su Esp ritu, y tiene el deseo de aprender acerca de c mo seguir los pasos de Jes s, imitarle y tener pasi n por conocer la voluntad de Su Padre.Caminaremos hombro a hombro a lo largo de este curso donde, tanto conferencista como estudiante aprendan verdades inalienables. El viaje del cristiano dura toda la vida. ste no habr terminado hasta que seamos glorificados en Cristo. Benner dice, "Para los cristianos, el peregrinaje espiritual es la esencia de su estad a en esta tierra. Creemos que nuestra condici n humana alcanza su objetivo ltimo en la uni n con Dios a trav s de Cristo. Por tanto, nada hay m s importante que descubrir y hacer real a aquel ser nico en Cristo que constituye nuestro destino eterno. Esta es la esencia de la espiritualidad del cristiano". As es que concert monos para aprender juntos y descubrir lo que Dios quiere ense arnos acerca de lo que significa ser formados espiritualmente en l, con miras a nuestro destino terrenal y eterno: Ganar almas y hacer disc pulos.
LA PALABRA BIBLIA se deriva, a trav s del lat n, de la palabra griega biblia (libros); se refiere espec ficamente a los libros que la iglesia cristiana reconoce como can nicos. El uso cristiano m s temprano de ta biblia (los libros) en este sentido se dice que fue en 2 Clemente 14:2 (circa 150 d.C.): los libros y los ap stoles declaran que la iglesia ... ha existido desde el principio. (Compare Daniel 9:2, NVI: Yo, Daniel, logr entender ese pasaje de las Escrituras, donde la referencia es al cuerpo de los escritos prof ticos del Antiguo Testamento.) La palabra griega biblion (cuyo plural es biblia) es un diminutivo de biblos, que en la pr ctica denota cualquier clase de documento escrito, pero originalmente uno escrito en papiro.Un t rmino sin nimo de la Biblia es los escritos o las Escrituras (en el griego, hai graphai, ta grammata), usados con frecuencia en el Nuevo Testamento para indicar los documentos del Antiguo Testamento en su totalidad o en parte. Por ejemplo, Mateo 21:42 dice: Nunca le steis en las Escrituras? (en tais graphais). El pasaje paralelo, Marcos 12:10, tiene el singular, refiri ndose al texto particular citado: Ni aun esta escritura hab is le do? (ten graphen tauten). 2 Timoteo 3:15 habla de las Sagradas Escrituras (ta hiera grammata), y el siguiente vers culo dice: Toda la Escritura es inspirada por Dios (pasa graphe theopneustos). En 2 Pedro 3:16 (NVI), todas las ep stolas de Pablo est n incluidas junto con las dem s Escrituras (tas loipas graphas), refiri ndose probablemente a los escritos del Antiguo Testamento y los Evangelios.
EL PODER MILAGROSO DEL ALTAR FAMILIAR Y LA CENA DEL SE ORLa Santa Cena del Se or puede ser portadora de milagros y sanidades para aquellos que los han vivido en carne propia, porque creen en el poder sobrenatural manifestado a trav s de ella; no as para quienes no han tenido este privilegio por solo verla como el cumplimiento lit rgico de un mandato. Otros, pueden dar una interpretaci n literal a las recordadas palabras de Jes s: "esto es mi cuerpo... esto es mi sangre" o ver el pan y el vino como elementos simb licos de la ltima comida que nuestro Se or celebr con sus disc pulos. Igualmente, habr los que conciben a la Iglesia desconectada de sus ra ces jud as sin ver entre la Santa Cena y la Pascua los aspectos m s significativos de una herencia espiritual contenida en las p ginas de la Biblia. Escepticismo o desconocimiento? Cualquiera que sea su posici n ante los diferentes enfoques, la presente obra del Dr. Henry lvarez despejar estos y muchos m s enigmas que su experiencia de investigaci n y vivencial le permiten demostrar, como las bendiciones que se manifiestan al levantar permanentemente un altar familiar a Dios en los hogares y en ellos oficiar la Santa Cena con regularidad. Aunado, se anexan gu as con instrucciones pr cticas y precisas para celebrarla, ya que para l es imperioso que la Santa Cena no se conciba tan solo como un sencillo ritual en memoria de Cristo. Su intenci n es transferirnos su pasi n ministerial para que esta nos lleve a una nueva dimensi n espiritual portadora de milagrosos prodigios. Su aspiraci n es que participemos de la Cena del Se or no solo como recordatorio glorioso de la entrega de su cuerpo sacrificado en la cruz en propiciaci n por los pecados del mundo; sino adem s, para que cual novia jud a, en preparatorio atav o de nuestras propias vidas, le esperemos con fe en el cumplimiento de su inminente regreso y as disfrutar juntos como bienaventurados en la deslumbrante cena de las Bodas del Cordero. Dr. Dalila Villasmil, PhD.
"La tragedia del pueblo de Dios ha sido siempre el estar a merced de pastores no llamados ni cualificados para el ministerio", expres en un entonces el reconocido comentarista b blico, Matthew Henry. Lamentablemente, esto se ha incrementado con el relativismo y la nueva tolerancia que ha penetrado en la Iglesia, al no predicarse acerca del pecado, la salvaci n, ni de la condenaci n final. De aqu la importancia de esta obra, resultado de la inquietud del Dr. Henry lvarez, al proceder cuando un pastor amigo le pregunt si hab a escrito algo que ayudase a los ministros de esta poca. No se conform con escribir algo, sino en escribir un libro de nutrido contenido que abarca diferentes temas de envergadura que motivan, alientan y gu an al pastor, enmarcados en apasionada redacci n que da tributo a Dios. Material que abre el entendimiento, para que los convocados a ejercer este importante ministerio comprendan el porqu y para qu de su misi n, de su llamado para ejercerlo eficazmente y con lealtad. Para que en la hora crucial puedan con sumisi n mirar a Cristo a los ojos y decirle sin titubeo: Te doy cuenta de lo que hice en la tierra con tu Iglesia, de las ovejas que me diste, aquellas que escucharon mi voz, tu voz, y la reconocieron. Vend a la patirrota, cargu en mis hombros a la herida hasta que pudo comer sola, calent a la desvalida que ten a fr o, busqu hasta encontrar la perdida, cumpl mi acci n pastoral en pleno siglo XXI. Invito tambi n a leer esta obra a quienes est n interesados en los asuntos del reino, en investigar acerca del devenir hist rico de la teolog a pastoral, pero especialmente a todos aquellos que quieran, en su aplicaci n pr ctica, cumplir con las m ltiples actividades que su rol les exige. Pues en estas p ginas encontrar n lo pertinente al ejercicio directo de sus deberes, pautas de trabajo ministerial y el important simo cuidado al necesitado, oficio tan requerido en estos tiempos. Como dice el autor, porque "un buen ministro, ejerciendo su funci n de cuidado pastoral, no ignorar las necesidades b sicas del cuerpo, ni de ninguna otra parte del ser". Para que en preparaci n oportuna se av en de recursos que les capaciten, enfocados en atender las indicaciones del Esp ritu Santo y en ausencia terrenal ser recordados porque dieron a conocer la Palabra de Dios y cuidaron con celo su conducta para que fuese imitada su fe.Dr. Dalila Villasmil, PhD.
Hay que recordar puntualmente a la iglesia que sus ra ces y antecedentes est n en sus or genes jud os. Las ra ces de nuestra fe son lo que realmente nos permite comprender el Antiguo Testamento, as como una buena parte de la Nuevo Testamento. Los cristianos tienen una conexi n indefectible con el "olivo" de Israel. La ra z del olivo es lo que nutre los sarmientos de los creyentes gentiles. Nunca se debe pensar que buscar y conocer nuestras ra ces jud as, se convertir en un ejercicio de juda smo, menos de proselitismo jud o. Los cristianos forman hoy una imponente cultura y fe, de la cual debemos estar orgullosos. El verdadero peligro para el cristiano es des judaizar las Escrituras, porque nos alejar a de nuestras ra ces y en consecuencia deforma nuestra fe. Un rea de inter s hoy es analizar c mo la Iglesia contextualiza su fe y estilo de vida al pasar de una cultura a otra. Los cristianos deben aprender a aplicar el mensaje b blico (jud o) a la cultura en la que viven. El mejor ejemplo de la comunicaci n intercultural es el ap stol Pablo; l llevaba el mensaje b blico de su fuente jud a a la cultura griega, sin distorsionar su significado original. Pablo estaba singularmente preparado para hacer esto por lo siguiente: ( 1 ) sab a c mo seleccionar pasajes de los poetas griegos que tambi n son v lidos b blicamente; y ( 2 ) Pablo ten a una comprensi n de la filosof a griega, y entend a su cultura a tal grado que pod a contextualizar el mensaje de la Escritura preservando la correcta posici n b blica (jud a). Por tanto, nuestro trabajo como cristiano debe ser interpretar el juda smo como la ra z de nuestra fe; esto demostrar que estamos nutridos con la vida y vigor del pueblo jud o. Como dijera el destacado te logo jud o Abraham Heschel, "la iglesia necesita considerarse una extensi n del juda smo". Esto traer a un mejor entendimiento de la Escritura.
Cu ntos de nosotros hemos llegado a los pies de Jes s bajo amenaza de arder eternamente en el infierno? Cu ntos hemos iniciado nuestro caminar con Cristo, huy ndole al Dios iracundo del Antiguo Testamento? Cu ntos nos hemos sentido se alados y juzgados hasta quedar desnudos en plena iglesia durante una pr dica inquisidora? Yo dir a que muchos, aunque habr algunos que dir n, en aparente consuelo, que son los intr ngulis del caminar en la fe. Lo que s es seguro, es que es un tortuoso proceso de crecimiento bajo la angustia de la condenaci n, tratando de ser ntegros no por amor a Dios, sino por Su irremediable castigo. Pero, acaso no fue esto mismo lo que censur Jes s a los fariseos de su poca? Qu alivio para quienes tuvieron o dos para o r las buenas nuevas que predic con amor, y creyeron Qu alivio que hoy podemos desenmascarar los estereotipos legalistas y descubrir la verdad que nos hace libres Alivio que se nos revela en Shalom y las buenas noticias al hombre, un mensaje que libera, del Dr. Henry lvarez. En un contexto de referencia b blica, este libro presenta las buenas nuevas de Dios, quien propici nuestra paz por medio de la obra consumada en la cruz. Lectura que libera y trae sosiego de soplo apacible al coraz n. Indispensable a quienes necesitan sanar sus conciencias de culpa y a los que se inician en la fe, para que desde ya conozcan el coraz n amoroso del Padre y Su poderoso Shalom. Dra. Dalila Villasmil, PhD. Universidad del Zulia Maracaibo - Venezuela
"Mi convicci n es que la teolog a de la liberaci n pudo haber aparecido en Am rica Latina o en cualquier otro lado, tal vez con otro nombre, ...] y mi parte fue s lo poner en orden algunas cosas. La Teolog a de la liberaci n es una reflexi n sobre la pr ctica de la fe, del mensaje del evangelio, a la luz de la Palabra de Dios ...] Ser cristiano no es solo creer, honrar a Dios, sino tambi n es vivir. Como dice Pablo en G latas 5:6: "la fe obra por medio del amor". O mejor dicho: "la fe opera a trav s de las obras". Santiago tambi n habla de ello cuando dijo en Santiago 2:17 que "la fe sin obras est muerta". Debemos recordar una frase central del Evangelio. Veamos siempre lo que dice la Palabra de Dios. Hay una frase central en la Escritura que dice: 'Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia'. Ahora bien, el Reino de Dios ya comprende justicia en s , pero, por qu repite el Reino de Dios y su justicia? Porque la justicia es muy importante. Note tambi n que no dice el "Reino de Dios y su amor o su paz", aunque s dice el Reino de Dios y 'su justicia'. Es decir, m s que un instrumento, la teolog a de la liberaci n es un principio b blico. Entonces, es un instrumento, pero no s lo es eso, es un principio b blico que el mismo Jes s encarg a sus disc pulos practicar. Esto lo podemos demostrar por medio de las bienaventuranzas; all se repiten dos veces Reino de Dios y dos veces dice 'justicia'. Ser justo o hacer justicia simplemente significa reconocer los derechos de los dem s y el establecimiento de la justicia y el derecho, sobre todo a los m s despose dos, es la misi n confiada por el Dios de la Biblia al pueblo elegido." Dr. Gustavo Guti rrez, padre de la Teolog a de la Liberaci n. (Boston, Julio del 2014).
Mezuz jamba de la puerta; plural mezuzot) es un pergamino que tiene escrito dos vers culos de la Tor ; se encuentra albergado en una caja que es adherido a la jamba -o marco- derecha de los p rticos de las casas y ciudades jud as. Es una de las caracter sticas m s singulares de las moradas de los jud os y creyentes jud os mesi nicos. El precepto de fijar una mezuz en las puertas de las casas jud as es uno de los m s antiguos y arraigados del juda smo, y tiene sus fuentes en el libro del Deuteronomio: Deuteronomio 6:9, Deuteronomio 11:20. "Y estas palabras que yo te mando hoy, estar n sobre tu coraz n; ...] y las escribir s en los postes de tu casa, y en tus puertas. ...] las escribir s pues en los postes de tu casa, y en tus puertas". En el relato b blico ( xodo 12:12-13) Dios le indica a los jud os marcar las jambas de su casa con sangre de un cordero para que cuando caiga la plaga sobre Egipto las casas marcadas no sean visitadas por la desgracia. Esta marca en la puerta est vinculada con la mezuza. Debido al profundo contenido b blico de la mezuza, los cristianos debemos considerar todos estos aspectos para enriquecer nuestra fe en Cristo, el Cordero de Dios.
El ministerio es el trabajo m s importante que puede existir, por ello es tambi n el que demanda mejor preparaci n. Para que un ministro pueda llegar a comprender esta necesidad, debe tener una correcta filosof a del ministerio. De la manera que los trabajos complejos de nuestro mundo actual demandan empleados bien preparados, en el santo ministerio demanda una buena preparaci n en el campo ministerial como secular. En ning n momento podemos prescindir de la educaci n, pues es la demanda actual, pues nuestras iglesias est n creciendo y se est n uniendo a ella personas preparadas, en muchos casos estudiando o graduados de alguna carrera universitaria. El pastor de hoy debe prepararse para poder atender de la mejor manera las necesidades de la gente de su iglesia. Solamente de esta manera podremos hacer de la Iglesia de Dios, una agencia que cumpla su prop sito en Dios.
La par bola de las 10 v rgenes. No hay historia que pudiera haber ilustrado m s vigorosamente la necesidad de estar constantemente listos para la venida del Cristo. Jes s us una figura familiar y muy querida por la gente-la de una boda. El cuadro aqu es el de una t pica boda jud a en la Palestina. El novio, acompa ado por sus amigos, va a la casa de su prometida, y la lleva con una gozosa procesi n a su propio hogar. Se nos cuenta de diez v rgenes, pues era el n mero requerido para la ceremonia. No se menciona a la esposa porque en la lecci n de la par bola las v rgenes ocupaban su lugar. A la media noche se oy un clamor: Aqu viene el esposo . Todas las v rgenes se levantaron r pidamente y arreglaron sus l mparas. Desesperadas, las insensatas se volvieron a las prudentes, pidi ndoles aceite; porque nuestras l mparas se apagan. Pero las prudentes se negaron... Y mientras las v rgenes insensatas fueron a comprar el aceite lleg el novio. Finalmente llegaron las v rgenes insensatas, pero encontraron que les hab a sido cerrada la puerta. Adentro hab a luz, felicidad, alegr a; afuera, las desoladoras tinieblas. Las v rgenes clamaban desesperadas: Se or, Se or, brenos . Pero era demasiado tarde. El esposo no reconoci sus voces y a esa hora de la noche no se atrevi a abrir la puerta a extra os que pod an ser "indeseables". Velad, pues, porque no sab is el d a ni la hora en que el Hijo del Hombre ha de venir. Nos ense a que debemos estar preparados en cualquier momento para el inminente retorno de nuestro Se or, listos para encontrarle cuando venga. Para hacerlo debemos tener nuestra experiencia cristiana al d a. Ya que el aceite es un s mbolo reconocido del Esp ritu Santo, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, nos sugiere que debemos estar llenos del Esp ritu si queremos encontrarnos debidamente preparados. Todo hombre necesita la gracia que Dios le ha provisto si desea hacer toda la voluntad de Dios y estar listo para el regreso de nuestro Se or.