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1000 tulosta hakusanalla Pedro Montoya

The Gospel in a Time of Pandemic

The Gospel in a Time of Pandemic

Pedro Montoya

Cristo Rey Publisher
2020
pokkari
The plagues do not come just like that, regardless of the cause that has provoked them, according to the scientific knowledge that explains it, the plagues obey a spiritual Law clearly defined in the Scriptures.As often as the word "plague" appears in the Bible, the word is associated with God's intervention.Plagues come from God, God sends them. The purpose of the presence of a plague on the region, or on the whole world, is to manifest to the people of the region the folly of their decisions and actions; the plagues are intended to be reliable witnesses to God's calls on the inhabitants of the region, or on all of humanity.The best known plagues of the Bible are the plagues of God on Egypt, from which we learn that the plagues are aimed at confronting the arrogance of people who walk in open opposition to God, The plagues bring out what is inside the heart of man. In the case of God's plagues on Egypt, again and again, after each plague we read almost as a conclusion: and Pharaoh's heart was hardened, and he did not listen to them. What this means is that the plagues show man himself that his strength is not in seeking God's help, but in confronting him with his ranting about not wanting God in his news. Modern man figures his trust in science, and unfortunately many men and women who confess themselves as disciples of Jesus trust in what man develops based on his knowledge, rather than in what God can do among them.The plagues are intended to establish judgment on the gods of the people; the plagues bring to light the kind of gods that the people have raised up, and in whom they have placed their trust.
saetas de Liberacion

saetas de Liberacion

Pedro Montoya

Createspace Independent Publishing Platform
2016
pokkari
LAS PR CTICAS PAGANAS DE LOS PUEBLOS El problema de fondo que vez tras vez nos presenta el Antiguo Testamento, en torno de la relaci n de Israel con su Dios, es la constante ca da del pueblo en las pr cticas paganas de los pueblos vecinos. Hab an sido advertidos desde que salieron de Egipto, les fue promulgado en los diez mandamientos, y se les dict leyes que prescrib an tales pr cticas; inclusive se les describi sobre las consecuencias que ello traer a si iban en pos de otros dioses, tal pr ctica -se les dijo- ser a considerado como un acto de fornicaci n, porque Dios consideraba la relaci n con este pueblo como un pacto matrimonial. Sin embargo, el pueblo de Israel no lo entendi , y al introducir los dioses de los territorios paganos, sus cultos y su religi n proscrita, contaminaron la heredad y desvirtuaron el Reino convirti ndolo en un reino com n, este fue el reproche declarado por Dios que una y otra vez resuena entre los profetas: "Y d jome: Hijo del hombre, yo te env o a los hijos de Israel, a gentes rebeldes que se rebelaron contra m : ellos y sus padres se han rebelado contra m hasta este mismo d a. Yo pues te env o a hijos de duro rostro y de empedernido coraz n; y les dir s: As ha dicho el Se or Jehov . Acaso ellos escuchen; y si no escucharen, (porque son una rebelde familia, ) siempre conocer n que hubo profeta entre ellos." Ezequiel 2:4-5 Las pr cticas de los pueblos paganos fue la raz n por la cual se les arrebat a ellos esa tierra para entregarla por heredad al pueblo de Israel. Era la promesa que Dios le hab a jurado a Abraham que le habr a de entregar, era la tierra de sus peregrinaciones, la raz n por la cual Abraham hab a dejado su tierra y su parentela para heredar la tierra que Dios le hab a prometido a l y su descendencia. Dios no pod a permitir que el pueblo contaminara nuevamente la tierra, no s lo porque fue la raz n de expropiaci n a los pueblos originales, sino m s, porque Abraham hab a cre do a Dios y la hab a recibido en esperanza: "Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeci para salir al lugar que hab a de recibir por heredad; y sali sin saber d nde iba. Por fe habit en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en caba as con Isaac y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa: " Hebreos 11:8
El Bautismo en Agua... Rito, Tradicion o un Acto Espiritual

El Bautismo en Agua... Rito, Tradicion o un Acto Espiritual

Pedro Montoya

Createspace Independent Publishing Platform
2017
pokkari
El bautismo en agua era acompa ado con la proclamaci n de que Jes s es Se or y que l vive. Era el tema central de su proclamaci n. Los ap stoles se constituyeron en testigos, y a ad an a su predicaci n, y nosotros somos testigos. Esta constancia de predicaci n llen a Jerusal n entera de esta doctrina, doctrina que con el tiempo se conoci como la doctrina de Cristo. Era la intenci n establecer que Jes s es el Mes as, que debemos someternos a su se or o, y que a su retorno a la tierra seriamos resucitados, de haber muerto para ese entonces. Esta intenci n est contenida en la proclama del Evangelio del Reino, la cual el ap stol Pedro fue el primero en establecer el d a de la segunda gran fiesta solemne, la fiesta de Shavuot (pentecost s):
El Ultimo Tiempo

El Ultimo Tiempo

Pedro Montoya

Createspace Independent Publishing Platform
2018
pokkari
El ltimo tiempo, la ltima hora, como aparece en el texto en griego, es el final del tiempo de la generaci n de Adam que Dios inici con el relato del libro de G nesis. Por disposici n del Creador de todas las cosas visibles e invisible, la generaci n de Adam tuvo desde su dise o un tiempo l mite de duraci n. Hemos llegado al final del l mite de tiempo dispuesto por el Creador.A muchos les asusta hablar del tema, en buena medida, porque las especulaciones religiosas se encargaron de presentarlo como el final abrupto de la humanidad por causa del incremento de la actividad pecaminosa del hombre, y la presentaron como una poca cargada de juicios y castigos, de desastres y desgracias naturales. Pero en realidad, como me parece que ya podemos apreciarlo, es el final de una poca, rustica y material, y el comienzo de otra m s gloriosa, espiritual, celestial, ang lica, como el Todopoderoso lo dise desde sus or genes.El final del tiempo de la generaci n de Adam no es una invenci n humana, ni tema nuevo, est determinado en las Sagradas Escrituras, solo que, no lo hemos visto; o mejor dicho, no lo hemos querido ver. El ap stol Pablo tocando el tema se al que la presencia de Jes s en carne marcaba precisamente el inicio de esa ltima etapa de la generaci n de Adam, De reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensaci n del cumplimiento de los tiempos, as las que est n en los cielos, como las que est n en la tierra: Efesios 1:10El ltimo tiempo es, seg n Pablo, el cumplimiento de los tiempos, que significa el momento cuando se alcanz la medida completa del tiempo estipulado de existencia; es decir, el l mite de tiempo de vida de la Creaci n del G nesis.El ltimo tiempo es un tiempo cargado con altos ndices de apostas a. Ministerialmente, el ltimo tiempo significa la oportunidad en Dios de corregir la deficiencia de Adam de establecer fielmente la demanda de obediencia y autoridad que Dios le entreg en el huerto del Ed n.Y dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y se oree en los peces de la mar, y en las aves de los cielos, y en las bestias, y en toda la tierra, y en todo animal que anda arrastrando sobre la tierra. G nesis 1:26Demanda que no fue completada porque como bien conocemos la historia, la intervenci n sat nica la malogr . Debido a ello, para que nada quede inconcluso, lo que no se logr establecer al principio se tendr que establecer al final. La base b blica la establece la Palabra del Todopoderoso de que su Palabra no volver a l vac a, As ser mi palabra que sale de mi boca: no volver a m vac a, antes har lo que yo quiero, y ser prosperada en aquello para que la envi . Isa as 55:11Es necesario que antes de que concluya esta ltima etapa se complete la Palabra entregada a Adam. Entendido lo anterior, es oportuno ahora entender la demanda de este ltimo tiempo. No se trata solo de "predicar", solamente; es necesario ejecutar un trabajo espec fico conforme a la demanda de la poca. Lo veremos seg n los dos puntos que planteamos a continuaci n.
Levantando la Maldicion de la Tierra

Levantando la Maldicion de la Tierra

Pedro Montoya

Createspace Independent Publishing Platform
2018
pokkari
La demanda de esta nueva poca requiere de una mayor precisi n en el uso de estrategias espirituales de parte de aquellos que han sido escogidos por el Se or para preparar el camino de Su segunda venida. Es importante tener conocimiento de lo que Satan s est generando para desarticular a los valientes del Reino.Vientos de apostas a est n ya soplando alrededor del mundo entero, y para contrarrestarlos es necesario tener en cuenta las artima as sat nicas que se han establecido para callar las voces prof ticas.La maldici n entr en el mundo por causa de la rebeli n que Adam y Eva iniciaron en contra del proceso de vida que Jehov -Dios hab a establecido en Ed n.Aunque en el texto de G nesis 3:17 aparece como una acci n divina, es decir, Dios maldiciendo la tierra, la maldici n es la consecuencia del trastorno en la Creaci n que signific la interrupci n de la instrucci n divina por parte de Adam y Eva.Resistirse a continuar con la instrucci n divina provoc que la tierra no fuera capaz de ejecutar adecuadamente la potencia de la Palabra, y vio Dios que era bueno, palabra con la cual se hab a certificado que la Creaci n fue dise ada para traer bienestar al hombre.La maldici n se potencia por la palabra hablada, y se presenta en forma de formulaci n de mal, que detiene el proceso de funcionamiento original de la Creaci n.En palabras del ap stol Pablo, la maldici n es una condici n de sujeci n a vanidad, Porque las criaturas sujetas fueron a vanidad, no de grado, mas por causa del que las sujet con esperanza, Romanos 8:20La maldici n es un estado de degradaci n f sica y espiritual en el que entra una persona o una regi n, en virtud de la declaraci n de maldici n que sobre ella ha reca do.La maldici n trastorna el bienestar del hombre.La maldici n se fundamenta en el poder de la palabra, seg n el mismo ap stol Santiago lo confirma, Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. As la lengua est puesta entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creaci n, y es inflamada del infierno. Santiago 3:6La maldici n tambi n se adquiere por participar de las mismas condiciones que llevaron a una persona o a una regi n a estar bajo estado de maldici n.Las palabras que se usan en la Biblia para referirse a la maldici n, son dos, la primera, (arur h), cuya ra z, (arar), significa la acci n de maldecir, es el t rmino que aparece en G nesis 3:17.En este contexto el significado es, la tierra se convierte en maldita seg n las ejecutorias de quien la habita, y te devolver la maldici n que sembraste en ella.La segunda palabra, (kelalah), se refiere al texto de la maldici n en s . Este es el t rmino que aparece en los textos de Deuteronomio para referirse a la maldici n que recaer sobre los que no siguen los mandamientos del Se or.La maldici n nunca llega sin una causa real que la permita. Este principio se destaca en la historia de contrataci n de Balaam por Balaac para maldecir a Israel: Por qu maldecir yo al que Dios no maldijo? Y por qu he de execrar al que Jehov no ha execrado? N meros 23:8
Spiritual Warfare against the Powers of Sin

Spiritual Warfare against the Powers of Sin

Pedro Montoya

Createspace Independent Publishing Platform
2018
pokkari
Sin is not only a deviation or inclination towards evil, proper to human nature, it is a spiritual argument provoked by Satan to have the right of operation and intervention among the human race.God did not design, nor did he create sin to cohabitate with man. For two reasons we affirm it and corroborate it with the same Scriptures, Spiritual warfare is not a new subject, nor is it a human invention. It does not arise from academic theological thought, or from exegetical doctrines.Satan, the prince of this century, is in constant war activity, and his purpose is to take captive the souls of the generations born under the promise of restoration.Though most evident in the New Testament, the entire Bible bears witness to the reality of spiritual warfare. The evidences are found in all the books. In the book of Genesis, in the first Words of God addressed to Eve, after the judgment of disobedience has been made concrete, they give direct testimony that the generation of God's children will be in constant spiritual warfare.
La Palabra de La Cruz

La Palabra de La Cruz

Pedro Montoya

Createspace Independent Publishing Platform
2018
pokkari
La Palabra de La Cruz es un material de estudio ministerial basado en el texto del cap tulo 6 de la ep stola a los Hebreos. En este cap tulo se definen un total de ocho conjuntos de temas doctrinales que por la forma de c mo el escritor los expone en relaci n al crecimiento y madurez espiritual de quienes han estado expuestos al Evangelio, se advierte que todas ellas fueron en un momento el texto sistem tico de la doctrina de los ap stoles.Esta doctrina conocida entre los residentes de Jerusal n, de Judea y aun de Samaria, como el Evangelio del Reino, dentro de las comunidades gentiles fue definida como locura, debido claro est , a que no apelaba a la raz n l gica como fundamento de operaci n, sino a la fe, y sta en el nombre de Jes s.Porque no me envi Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio: no en sabidur a de palabras, porque no sea hecha vana la cruz de Cristo. Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; mas a los que se salvan, es a saber, a nosotros, es potencia de Dios. 1ra. Corintios 1:17-18La Palabra de la cruz no consist a solo en la proclamaci n de Jes s, var n aprobado por Dios, crucificado y resucitado; tal y como se cita en la ep stola a los Hebreos, consist a en, la doctrina de Cristo, o la palabra del comienzo, vamos adelante a la perfecci n;no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, y de la fe en Dios, De la doctrina de bautismos, y de la imposici n de manos, y de la resurrecci n de los muertos, y del juicio eterno.No es solamente una forma de nombrar, o de definir; la Palabra de la cruz es potencia de Dios, es el consejo de Dios para que aquellos que no han estado expuestos -ni conocen- la Ley de Mois s, para que creyendo en la promesa de salvaci n dada a Abraham puedan constituirse en un solo pueblo junto a aquellos a los cuales se les confi la Palabra de Dios. La Palabra de la cruz es la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, es la potencia de su fortaleza que habita en nosotros.As que, m s que un material de estudio ministerial, La Palabra de La Cruz es un material de introducci n a los temas de la salvaci n, tal y como se predic en los primeros a os de fundaci n de la Iglesia; un material para conocer los fundamentos del Evangelio del Reino en el cual hemos cre do y aceptado por la fe.
The Preaching of the Cross

The Preaching of the Cross

Pedro Montoya

Independently Published
2019
pokkari
The Preaching of the Cross is a pastoral study material based on the text of chapter six of the Epistle to the Hebrews. The writer exposes in his dialogue with the recipients of the epistle the content of the doctrinal themes that they received from the beginning of their conversion, and by the way that the writer exposes them in relation to their spiritual growth and maturity, we note that these doctrinal themes were in their time the doctrinal ensemble of what eventually became known as the doctrine of the apostles.The preaching of the Cross is the main message of the Gospel of the Kingdom of Heaven preached from the time when John the Baptist began to preach, until the resurrection of Jesus, when the cycle of the work of redemption for humanity was closed. Thus, then, the preaching of the Cross became the collection of the basic doctrines of Salvation and Eternal Life. The Preaching of the Cross was widely known among the residents of Jerusalem, Judea, and even Samaria, as the Gospel of the Kingdom; however, within the Gentile communities it received the proper name of the Preaching of the Cross, classified as foolishness, of course, due to the fact that it did not appeal to the philosophical reason to which all those who inhabited the Hellenized regions were accustomed. Paul, the apostle of the Gentiles, leaves ample evidence of this when he writes his first epistle to the community of faith in Corinth: For Christ sent me not to baptize, but to preach the gospel: not with wisdom of words, lest the cross of Christ should be made of none effect. For the preaching of the cross is to them that perish foolishness; but unto us which are saved it is the power of God. 1st. Corinthians 1:17-18But, although with a different name between the two groups, the doctrinal content was always the same. The doctrinal themes that formed part of the doctrine of the apostles, as recounted in the Epistle to the Hebrews, are the following: The doctrine of Christ, or the word of the beginning, We go on to perfection;Not laying again the foundation of repentance from dead works, And faith in God, Of the doctrine of baptisms, And the laying on of hands, And the resurrection of the dead, And eternal judgment.Although the preaching of the cross gathered all the doctrinal set of the doctrine of the apostles, it was never considered as scholarly material of teaching; the apostle Paul establishes it as the living doctrinal body of life in Christ and defines it as the power of God;For the preaching of the cross is to them that perish foolishness; but unto us which are saved it is the power of God. 1st. Corinthians 1:18In the account of the book of Acts of the Apostles, it is even defined as the counsel of God. The Preaching of the cross is the super eminent greatness of His power for us who believe, it is the power of His strength that dwells in us. Thus, more than a pastoral study material, The Preaching of the Cross is an introductory material to the themes of salvation as preached in the early years of the founding of the Church; a material to know the fundamentals of the Gospel of the Kingdom and the hope of our salvation b
Water Baptism... Rite, Tradition or Spiritual Act?

Water Baptism... Rite, Tradition or Spiritual Act?

Pedro Montoya

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2017
pokkari
The baptism or immersion in water that we practice was not always the same as we know it today. It was established and promoted by John the Baptist and known as John's baptism, it was also known as the baptism of repentance. It was later established as baptism in Jesus, which is how we know it today.Baptism was not a strange element for those who received it from John the Baptist. The reason why the people did not hesitate to submit to its practice, apparently new, was because its basic principle is contained in the Law of Moses.Water baptism is an extension of the mosaic practice of purification. It is evident in the description that the author of the Gospel of John presents about the struggle between the Jews and the disciples of John the Baptist for precisely the increase in baptisms, an activity to which Jesus himself joined with his disciples:
Estrategias Biblicas para la Guerra Espiritual y la Expulsion de demonios

Estrategias Biblicas para la Guerra Espiritual y la Expulsion de demonios

Pedro Montoya

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2018
pokkari
Este material surge como parte del curriculum de estudios para la capacitaci n ministerial de la escuela de formaci n ministerial del Ministerio Apost lico y Prof tico Cristo Rey, Inc.Se constituy como material de ense anza debido a la necesidad de capacitaci n ministerial en el ejercicio de la guerra espiritual y la expulsi n de demonios, doctrina que aunque b blica, no forma parte de los pensum de estudios en los centros de formaci n ministerial de muchas de nuestras ciudades latinoamericanas.Las normas de estudio de muchas de nuestras instituciones de capacitaci n ministerial no est n atemperadas conforme a las doctrinas b blicas, y resultan preparando inadecuadamente a quienes han dispuesto atender el llamado del Se or al ministerio de la proclamaci n del Evangelio del Reino. Muchos ministerios cuentan con deficiencias ministeriales. La m s grave, no poder establecer el Reino de Dios en sus lugares de ministraci n pese a que han logrado fundar congregaciones, muchas de ellas de gran tama o.El llamado del Se or es para establecer la Palabra del Reino de los cielos en los lugares a que somos enviados, aunque no necesariamente logremos fundar congregaciones eclesi sticas. El fundamento del protocolo de formaci n lo desarrollamos a partir de la proclamaci n prof tica del profeta Isa as: "M s los que esperan a Jehov tendr n nuevas fuerzas; levantar n las alas como guilas; correr n, y no se cansar n; caminar n, y no se fatigar n." (Isa as 40:31), Y junto a esta proclamaci n, otra establecida anteriormente por el salmista David: "M s los que esperan en Jehov , ellos heredar n la tierra." (Salmos 37:9) Observemos el protocolo: Los que esperan a Jehov tendr n nuevas fuerzas; seg n revelado y proclamado por el profeta Isa as, son los que heredan la tierra, con el proposito de establecer en ella el Reino de los Cielos. Levantar alas como las guilas es para heredar la tierra.No es una ense anza aislada, tiene continuidad de revelaci n en la doctrina de Jes s. En los escritos del evangelio de Mateo encontramos que en las palabras finales de Jes s a sus disc pulos, l incluy la siguiente instrucci n: Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, all se juntar n las guilas. Mateo 24:28En esta instrucci n tenemos la parte final del protocolo. Las guilas, seg n la revelaci n del profeta Isa as, son los que esperan a Jehov , y como ya lo vimos, es para heredar la tierra. Las guilas se juntan con el nico prop sito de levantar de la tierra aquello que la contamina. La contaminaci n y profanaci n de la tierra es lo que le otorga derecho legal a Satan s para poseer sus territorios.Los que esperan a Jehov , las guilas, son los que operan bajo la revelaci n del Reino de los Cielos, y toman autoridad sobre las potestades sat nicas que luchan por poseer la heredad de Jehov dada a los santos. Los que esperan a Jehov arrebatan el Reino, y lo toman en heredad.Levantar alas como las guilas, no es la sugerencia para imponerse sobre el desgano, o sobre la depresi n, es la forma para poseer la tierra de nuestra heredad, para retomar el control sobre la tierra que ha sido usurpada, para levantar la maldici n de nuestros territorios por causa del pecado y de la iniquidad en la que vivimos por a os alejados de Dios.No se trata de una doctrina m s de las muchas que conforman el cristianismo moderno, es la estrategia b blica, escritural, para establecer la guerra espiritual. Este es el tiempo que Dios ha establecido para recuperar la tierra, tenemos que arrebat rsela a las tinieblas, y establecer en ellas el Reino de los Cielos, conforme est escrito en las mismas Escrituras: Este Evangelio ser predicado en
La Guerra Espiritual y el Derecho Legal de los demonios para Operar

La Guerra Espiritual y el Derecho Legal de los demonios para Operar

Pedro Montoya

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2018
pokkari
La guerra espiritual no es un tema nuevo, ni tampoco una invenci n humana. No surge del pensamiento teol gico acad mico, ni de doctrinas exeg ticas. La Biblia es contundente al mostrar que Satan s, el pr ncipe de este siglo, est en constante actividad de guerra, y su prop sito es llevar cautivas las almas de las generaciones nacidos bajo la promesa de restauraci n.Aunque es m s evidente en el Nuevo Testamento, la Biblia entera da testimonio de la realidad de la guerra espiritual. Las evidencias las encontramos en todos los libros. En el libro de G nesis, en las primeras Palabras de Dios dirigidas a Eva, luego de haberse concretado el juicio a la desobediencia, dan testimonio directo que la generaci n de los hijos de Dios estar en constante guerra espiritual, Y Jehov Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita ser s entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andar s, y polvo comer s todos los d as de tu vida: Y enemistad pondr entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; sta te herir en la cabeza, y t le herir s en el calca ar. G nesis 3:14-15En los restantes libros del Antiguo Testamento tambi n hay testimonios contundentes de la guerra espiritual. Los t tulos otorgados al Todopoderoso muestran que no se trata solo de guerras humanas, que detr s de lo que parecen rivalidades regionales, hay fuerzas demoniacas interviniendo.
Guerra Espiritual contra los Principados del Pecado

Guerra Espiritual contra los Principados del Pecado

Pedro Montoya

Independently Published
2018
pokkari
El pecado no solo es una desviaci n o inclinaci n hacia lo malo, propia de la naturaleza humana, es un argumento espiritual provocado por Satan s para tener derecho de operaci n e intervenci n entre la raza humana. Dios no dise , ni cre el pecado para que cohabitara con el hombre. Por dos razones lo afirmamos y lo corroboramos con las mismas Escrituras, La expresi n, y vio Dios que era bueno, expresi n de cierre de cada uno de los primeros cinco d as de la Creaci n, seguido del, y vio Dios que era bueno en gran manera, del sexto d a, demuestra que en su dise o, Dios orden todas las cosas tan armoniosamente, de tal forma que algo desviado como el pecado y la maldad no tendr an cabida en ellas.Adicionalmente, las Escrituras dan claro testimonio de que l sustenta todas las cosas. Si l las sustenta, su Santidad no permite que se origine nada errado como el pecado y la maldad. Esto es un fundamento inalienable del Reino de los Cielos.Y El es antes de todas las cosas, y por El todas las cosas subsisten Colosenses 1:17Porque conven a que aquel por cuya causa son todas las cosas, y por el cual todas las cosas subsisten, habiendo de llevar a la gloria a muchos hijos, hiciese consumado por aflicciones al autor de la salud de ellos. Hebreos 2:10El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en l hay, ste, como sea Se or del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos de manos, Hechos 17:24El pecado no es creaci n de Dios, sino un argumento sat nico. Fue dise ada para por ella establecer y mantener al hombre en cautiverio. La ep stola a los Romanos afirma que el pecado entr al mundo por un hombre.De consiguiente, vino la reconciliaci n por uno, as como el pecado entr en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, y la muerte as pas a todos los hombres, pues que todos pecaron. Romanos 5:12El pecado no est en el mundo, est conviviendo dentro de la naturaleza humana. Las Escrituras dan testimonio que la Creaci n ha sido sujeta a vanidad, Lo que significa que el pecado no es parte de la materia sino un mal end mico sustentado por el diablo para mantener cautivos a los hombres. Esto nos conduce a entender que el pecado es una condici n, no un estado.
Herzwahrnehmung Und Hirnelektrische Aktivitaet
Die rhythmische Aktivitat des Herzens ist ein Prozess, der dem Menschen zwar nur selten bewusst ist, dessen Wahrnehmung jedoch fur die momentane Befindlichkeit mitbestimmend ist, z.B. bei korperlicher Anstrengung, psychischer Belastung und emotionalem Erleben. Es kann als gesichert gelten, dass die sinnesphysiologische Basis der Herzwahrnehmung analog zur Perzeption externer Signale ausgestaltet ist. Allerdings ist bisher nur wenig uber die Details der beteiligten Gehirnprozesse bekannt. Das vorliegende Werk befasst sich mit den gehirnelektrischen Phanomenen, die im Zusammenhang mit Herzsensationen auftreten. Dabei geht es insbesondere um die Lokalisation der beteiligten Gehirnareale. Die Ergebnisse der dargestellten empirischen Untersuchung legen den Schluss nahe, dass bei der Herzwahrnehmung psychophysische Prozesse ablaufen, die analog zur Verarbeitung externer Reize sind."
Su Estrella hemos visto en El Caribe

Su Estrella hemos visto en El Caribe

Pedro Montoya-Guzman

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2013
pokkari
Esta visi n-proyecto surge de una serie de conclusiones que el Se or deposit en mi esp ritu, como resultado de seminarios, talleres y ministraciones de liberaci n que desarroll desde abril a diciembre del a o 2007 en Puerto Rico.Todo comenz cuando en abril del 2007 fui invitado por la pastora de una iglesia a impartir con los l deres de su iglesia unos talleres sobre c mo ministrar liberaci n, para que eventualmente cada uno de ellos se sometiera al proceso de liberaci n. A partir de ese momento se despleg una actividad de ministraci n que me permiti tocar a cada l der y a todos los departamentos de la iglesia. Esta actividad me llev inclusive a ministrar tambi n a varios miembros de la congregaci n, a n a pastores y miembros de otras iglesias que se enteraron de lo que estaba pasando.Las manifestaciones de su Gloria que Dios mostr durante todo este tiempo fueron tan impactantes para m . Pude ver sanidades, liberaciones, restauraciones y mucha gente recibiendo un toque de Dios y afirmando sus vidas espirituales. El Se or me ha permitido dar cobertura espiritual a muchas personas, incluyendo pastores. Entiendo que l me est transportando en un mover prof tico y apost lico para desarrollar un ministerio de liberaci n y establecimiento del Reino de Dios, dirigido a ministrar en toda la regi n del Caribe.La visi n de Dios.Quiero compartir con usted sobre c mo naci esta visi n. Como ya indiqu en los p rrafos anteriores, todo se remonta a la actividad desplegada desde abril a diciembre del 2007. Durante ese tiempo estuve ministrando liberaci n, originalmente a los l deres de la iglesia, y eventualmente a otras iglesias y pastores del interior de la isla. Atend casos que nunca antes hab a tratado anteriormente. Casos de gnosticismo, santer a, ocultismo y satanismo, mezclados con homosexualismo y lesbianismo, que me llevaron a desarrollar estrategias especiales para contrarrestar la opresi n que confront como parte del ataque del enemigo por la labor de ministraci n de liberaci n que se estaba desplegando, que en Puerto Rico es m nima.En los momentos cuando ministraba liberaci n, donde el demonio se present con una fiereza bestial, el Esp ritu de Dios me llev a ejercer la autoridad recurriendo a acciones de fe que desvirtuaban y paralizaban la obra del demonio. Todo aquel que ha ministrado liberaci n sabe que cuando hay una manifestaci n sat nica, el cuerpo resiente esa presencia, y en m s de alg n momento el cuerpo percibe el temor de que el demonio quiere abalanzarse sobre uno para da arnos f sicamente. He estado trabajando con personas que han incursionado con pactos con Satan s, y en las ministraciones se han manifestado demonios que han infundido miedo. Ha sido en esos momentos que he recurrido a descalzarme como acto de fe, para reclamar autoridad y dominio sobre Satan s, y declarar que estoy en "lugar santo", y que ste -Satan s- no tiene territorialidad sobre el lugar donde estoy ministrando, en correspondencia a la Palabra que Dios le declar a Mois s frente a la zarza ardiente ( xodo 3:5; Josu 5:15). Estos actos de fe me mostraron que Dios nos est despertando a una nueva conciencia espiritual: La necesidad de establecer el Reino de Dios en el lugar donde estamos ubicados.En muchas de nuestras iglesias locales no se ha logrado establecer el Reino de Dios en su plenitud. Jes s declar "Y si por esp ritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios." (Mateo 12:28). Hemos cre do parcialmente que la tarea principal es predicar, fundar iglesias y multiplicar membres as, y si se puede, hacer de nuestras congregaciones unas mega-iglesias. Este es predominantemente el concepto de bendici n y prosperidad que ha prevalecido.Estos actos de fe me mostraron que los demonios reclaman territorialidad, no solamente buscan posicionarse
Las Armas de Nuestra Milicia

Las Armas de Nuestra Milicia

Pedro Montoya-Guzman

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2014
pokkari
Las armas de nuestra milicia fue un t rmino que el ap stol Pablo acu para referirse a una autoridad especial que tenemos en el nombre Jes s, para doblegar y desactivar las autoridades de las tinieblas que se establecen en las regiones que habitamos.El ap stol no utiliza la expresi n en cartas donde discute acerca de la guerra espiritual, como la carta a los Efesios, u otras cartas, como Tesalonicenses, y aun, Filipenses, lo que nos sugiere que el t rmino no fue acu ado para identificar armas de guerra que pudi ramos tener accesibles para nuestro uso. La expresi n acu ada por el ap stol no tiene el prop sito de instruir acerca de la guerra espiritual, como hoy en d a lo hemos tomado dentro de nuestro contexto cristiano. Tanto la carta a los Romanos como la de los Corintios, en donde aparece la expresi n, ninguna enfoca la guerra espiritual en sus cap tulos, por lo tanto, las armas de nuestra milicia no pueden entenderse como herramientas de batalla al estilo de las piezas utilizadas por el soldado de su entonces.No es propiamente una lucha espiritual ante fuerzas de las tinieblas, tal como lo presenta en su carta a los Efesios, es otro tipo de lucha, o mejor dicho, es otro campo de batalla. Se trata de lucha contra fuerzas de las tinieblas que utilizan los elementos de la sociedad para minar la fortaleza espiritual, y desbaratar antes de salir a la guerra. Se trata de una lucha diferente contra las tinieblas porque est n envueltas costumbres, h bitos y pr cticas que han formado parte de la rutina diaria del creyente, y que sin darse cuenta, ste ha comprometido con ellas su fortaleza y revelaci n.Satan s ha sido muy sutil, y seg n el ap stol, muchos han sucumbido al grado de estar dormidos y enfermos.Y es que si notamos la escritura en su original griego descubriremos que el ap stol con el uso de STRATEGIAS est refiri ndose a una campa a, o expedici n militar, el ejercicio al que se env a a un comando especializado. No se define con la palabra a un grupo de soldados, as como lo explica el lexic n LSJ Middle Liddell.As que, mejor traducido deber a decir, las armas de nuestra campa a militar, o mejor a n, las armas de nuestras estrategias, y entender amos que nos est instruyendo en la misi n que ha sido delegada para ejecutar. En otras palabras, con armas de nuestra milicia no se nos est sugiriendo que identifiquemos armamento b lico, sino que sepamos distinguir las misiones a que hemos sido asignados, porque de ello dependen las acciones que vamos a desarrollar.
El Misterio de Iniquidad

El Misterio de Iniquidad

Pedro Montoya Guzman

Createspace Independent Publishing Platform
2014
pokkari
El tema de este libro est basado en la ense anza del ap stol Pablo a la comunidad de fe de Tesal nica. El tema es parte de la visi n que el ap stol Pablo recibi de alcanzar la regi n de Macedonia para proclamar entre ellos el Evangelio del Reino.Pablo est en el desarrollo de su segundo viaje apost lico, con el nico encargo de afirmar a las comunidades judeo-hel nicas visitadas en su primer viaje, principalmente para entregarles los acuerdos alcanzados en el concilio de Jerusalem. Macedonia surge como extensi n al primer viaje y como producto de una visi n. Qu fue lo que Pablo vio en Macedonia que no hab a visto en otras regiones?Es un libro de estudio y referencia que trata el tema de la guerra espiritual. Es un material id neo para todo aquel que ejerce el ministerio de liberaci n y de guerra espiritual.
Hacia El Sur: Las Aventuras de Rodrigo Y Omar

Hacia El Sur: Las Aventuras de Rodrigo Y Omar

Pedro Montoya García

Independently Published
2019
nidottu
HACIA EL SUR LAS AVENTURAS DE RODRIGO Y OMAREn 1158, Sancho III de Castilla muere a los 25 a os, deja tras de s a un heredero de 3 a os.La codicia de la nobleza prender una guerra civil. Muerte y hambre por los campos de Castilla.Fernando II, rey de Le n, al olor del cuerpo de su hermano reci n enterrado robar la herencia que no le pertenece. Con los mismos remordimientos Sancho de Navarra, cu ado del difunto, ocupar cuantas tierras castellanas puedaMientras, al sur del Tajo, los almohades extienden a furia su fanatismoAlumbrado en cuna real a deudo de una infancia de desdicha, pues con tres a os qued hu rfano de padre y madre; y, tras 58 a os entregados a la misi n para la que el Alt simo lo trajo al mundo... su existencia, la historia la guardar con una de sus ltimas y mayores victorias: Las Navas de Tolosa.En la Hispania de los cincos reinos cristianos, en el Al- ndalus Almohade, las aventuras de Rodrigo, un castellano, y de Omar, un moz rabe emigrado a las tierras cristianas del norte.En la Castilla de Alfonso VIII. Como hicieron sus antepasados, como har n sus descendientes, la mirada siempre fija hacia un destino: Hacia el Sur....Sus tambores apalean, una vez tras otra golpean, aullidos de Cerbero nos gritan: Bum Bum Bum : Ya sois esclavos de Hades; donde su siervo de tres cabezas, con sus redobles, os recuerda que ya nunca podr is escapar. All , Abū Yūsuf espera con calma. Bajo el aullido del general Yarmun, el ltimo demonio que muchos de nosotros escucharemos, miles de centauros con afiladas llaves a la eternidad aguardan para flanquearnos. Nuestro Alfonso VIII y don L pez de Haro abandonados por la clemencia del Ap stol, candorosos conf an en nuestra carga para trocear sus l neas; el empaque de nuestra caballer a pesada...