Kirjojen hintavertailu. Mukana 12 390 323 kirjaa ja 12 kauppaa.

Kirjailija

Adolfo Perez Agusti

Kirjat ja teokset yhdessä paikassa: 246 kirjaa, julkaisuja vuosilta 2013-2024, suosituimpien joukossa Auxiliar de enfermería Tomo tres: Curso formativo. Vertaile teosten hintoja ja tarkista saatavuus suomalaisista kirjakaupoista.

Mukana myös kirjoitusasut: ADOLFO PÉREZ AGUSTÍ, Adolfo Pérez Agusti

246 kirjaa

Kirjojen julkaisuhaarukka 2013-2024.

No puedo dormir: Remedios para lograr un sueño profundo

No puedo dormir: Remedios para lograr un sueño profundo

Adolfo Pérez Agustí

Independently Published
2019
nidottu
Se trata de la incapacidad total o parcial para conciliar el sue o habitual, consider ndose como tal cuando no se concilia el sue o al acostarse o cuando hay uno o varios despertares por la noche. Generada la alteraci n por numerosas causas, no siempre es f cil lograr un remedio que sea curativo, por lo que en la mayor a de los casos el m dico se limita a recetar un f rmaco paliativo que permite, al menos, descansar al enfermo.Entre las causas m s frecuentes est n las de origen emocional, seguidas por las de agotamiento, envejecimiento, por enfermedades, medicamentos o drogas, alergias, carencia de intimidad, ruidos o luces, temor a la oscuridad, o ambientes sofocantes o fr os. Tambi n hay insomnios rebeldes a causa del caf , coca-cola, t , chocolate o batidos con cacao.Al menos un 15% de la poblaci n mundial padece insomnio habitualmente y aunque un gran porcentaje toma medicamentos para dormir, no siempre consiguen mejorar la calidad del sue o y sufren adicci n a los medicamentos r pidamente. Referente a las horas de sue o consideradas como necesarias o "normales" no hay una cifra universal, aunque est comprobado que los ni os cuanto m s peque os necesitan m s horas de sue o, quiz por la intensa actividad metab lica, mientras que los ancianos sedentarios descansan con apenas 6 horas. Del mismo modo, dependiendo de la estaci n del a o, del trabajo efectuado y hasta de la alimentaci n, necesitaremos m s o menos horas de sue o.Un sue o reparador depende esencialmente de las dos primeras horas; y si son profundas el despertar ser ptimo. Sin embargo, no siempre despu s de un d a agotador es posible dormir profundamente, pues con frecuencia el cansancio extremo impide conciliar el sue o si no ha existido una fase de adaptaci n previa. Para concluir, hay personas que nunca se acostar an, mientras que otras nunca se levantar an.As que rel jese, porque con las soluciones que a continuaci n le detallamos, lograr dormir con holgura y placer.
Intoxicación Por Metales: Metales Pesados, No-Metales, Metaloides Y Otros
Los metales pesados y su presencia en los alimentos, han dado lugar a un problema de salud mundial seriamente preocupante. Junto con la contaminaci n electromagn tica, es muy posible que suponga el mayor reto para la medicina moderna. No obstante, y aunque los metales pesados son los que ocasionan m s da os serios en la salud, muchos otros de los elementos presentes en la tabla peri dica, algunos en apariencia inofensivos, producen tambi n enfermedades de mala soluci n. En este libro se analizan metales, no-metales, metaloides y, por supuesto, los metales pesados, describi ndose su presencia habitual, los s ntomas y c mo llegan a invadir el cuerpo de personas y animales. Por supuesto, se proporcionan numerosos remedios, naturales y qu micos, para eliminarlos del cuerpo.
Cómo Criar Hijos Sanos

Cómo Criar Hijos Sanos

Adolfo Perez Agusti

Independently Published
2018
nidottu
Indefensos, sin experiencia y dependientes en extremo de los adultos, los ni os deber an contar con la protecci n serena y eficaz de los pediatras, pero como a lo largo de este libro veremos, su intervenci n es m s perjudicial que beneficiosa. Basados en criterios m dicos estandarizados y asumiendo siempre que lo que han estudiado es correcto, el especialista en ni os (edad que ahora abarca desde el nacimiento hasta los 14 a os) no se cuestiona las razones por las cuales la mayor a de los ni os padecen las mismas enfermedades una y otra vez. Tampoco es capaz de admitir que no existen enfermedades cr nicas, sino enfermedades no resueltas, la mayor a de ellas por no saber la causa real de su inicio. Del mismo modo, denominan como "enfermedades gen ticas" a aquellas que tambi n han padecido alguno de los padres, cuando en muchos casos se trata solamente de enfermedades adquiridas despu s del nacimiento. Si los padres padecen una enfermedad causada por repetidos errores en su forma de vivir o comer, su hijo con seguridad tambi n la padecer .Pero los padres, asustados por los cientos de mensajes que le obligan psicol gicamente a poner incondicionalmente la salud de sus hijos en el m dico, no intentan ni siquiera superficialmente aprender medicina elemental, ni siquiera el concepto de alimentaci n saludable, pues las frases "consulte a su m dico," "no se automedique," son tan reiterativas que le anulan cualquier capacidad de raciocinio sereno.Convertida as casi toda la poblaci n mundial en sumisos pacientes y fieles creyentes de los m ltiples beneficios que la medicina qu mica dice tener, no intentan ni siquiera someramente pensar por s mismos en cuestiones de salud. Y si acaso se atreven a contradecir, aunque sea de modo suave y sutil, al pediatra en una de las consultas "obligatorias," se encontrar n con la r plica inmediata del galeno, quien seguramente le preguntar ir nico: " Es usted m dico?" Obviamente la mayor a de los padres no son m dicos titulados, pero tampoco son personas con tal retraso mental que no puedan entender porqu las personas enferman. Y si deciden no hacerle caso cuando la salud de su hijo no acaba de mejorar despu s de largas y peligrosas terapias, se encontrar con serias amenazas incluso legales, insisti ndole que con la salud de los ni os "no se juega." Advertencia in til, pues esa es precisamente la raz n por la cual ese padre est cuestionando la eficacia de su m dico.Lo cierto es que supone un milagro el que los ni os consigan crecer aparentemente sanos a o tras a o, y me atrever a a asegurar que eso lo consiguen a pesar de los m dicos, empe ados en llenarle el cuerpo de medicamentos desde que nacen. Han perdido tanto el miedo a los medicamentos que los administran sin ning n temor, convencidos de que los efectos secundarios admitidos por los laboratorios son pura an cdota y que el peque o enfermo no tendr ning n problema con ellos. Afortunadamente el metabolismo de los ni os es tan intenso y vivaz que son capaces de sobrevivir a toda clase de errores, incluidos aquellos que los propios padres ejercen por mala informaci n. No soy muy creyente, pero empiezo a darme cuenta que debe existir ese ngel de la guarda que dicen tienen todos los ni os.
Parques Naturales Patrimonio de la Humanidad

Parques Naturales Patrimonio de la Humanidad

Adolfo Perez Agusti

Independently Published
2018
nidottu
Los parques naturales Patrimonio de la Humanidad, deben: Ser excelentes ejemplos que representen fases importantes en la historia de la Tierra. Ser excelentes ejemplos que representen procesos ecol gicos y biol gicos significativos. Contener fen menos naturales superlativos o reas de belleza natural excepcionales. Contener lugares naturales importantes y significativos para la conservaci n in situ de una gran diversidad biol gica.
Curación con las SALES DE SCHUSSLER

Curación con las SALES DE SCHUSSLER

Adolfo Pérez Agusti

Independently Published
2018
nidottu
"Todo remedio bioqu mico debe diluirse en la medida que no perturbe las funciones de las c lulas sanas, pero que puedan corregirse los trastornos funcionales del organismo" (W. H. Sch ssler)Confundidas con la Oligoterapia, pero guardando una relaci n ntima entre ambas, las sales del doctor Sch ssler pueden suponer la resoluci n de muchas enfermedades cr nicas, adem s de poder impedir las denominadas como funcionales, esto es, aquellas que todav a no se han somatizado y por ello pasan desapercibidas. Su aplicaci n por los profesionales de la medicina natural no ha sido, sin embargo, tan intensa como se esperaba, esencialmente por el desconocimiento de su modo de acci n; algo que este libro pretende solucionar. Tambi n es posible que no se las considere imprescindibles en el tratamiento de las enfermedades pues, a fin de cuentas, sus efectos no se perciben en los s ntomas agudos. Cu l ser a, entonces, la mejor recomendaci n para que sean introducidas como una terapia imprescindible en el tratamiento de las enfermedades? A mi entender, las sales de Sch ssler evitan que las enfermedades se hagan cr nicas, con el da o org nico que esta circunstancia provoca, ya que una vez que los tejidos u rganos est n da ados, es dif cil que puedan restaurarse en su totalidad.
Medicina Antienvejecimiento: Longevidad, Salud, Plenitud

Medicina Antienvejecimiento: Longevidad, Salud, Plenitud

Adolfo Perez Agusti

Independently Published
2018
nidottu
Realmente parece que no queremos envejecer ni llegar a longevos. Desde que tenemos uso de raz n escuchamos comentarios descorazonadores sobre los viejos, sus problemas y enfermedades, la carga que suponen para el resto de las personas. A lo largo de nuestra vida no hay ni un solo comentario en la sociedad que nos diga que envejecer sea una fortuna, algo que debemos lograr si queremos alcanzar la felicidad. Las personas ocultan su edad para parecer m s j venes, hacen tratamientos para rejuvenecer, se ponen ropa y abalorios que les hacen parecer m s j venes, y sonr en abiertamente cuando alguien les asegura que parece m s joven de lo que en realidad es. Nadie dice nada halagador sobre ser viejo, y eso que de vez en cuando nos felicitan cuando cumplimos los 90 a os. Pero es una felicitaci n hip crita porque realmente ellos se alegran de no tener esos 90 a os. El envejecimiento se asocia a una disminuci n de la vitalidad, y aunque no se puede evitar envejecer, s podemos evitar llegar a ser viejos prematuramente, del mismo modo que podemos intentar llegar a cumplir la mayor cantidad posible de a os en plenitud. El envejecimiento normal se diferencia del patol gico (no natural), en que mientras el primero supone la llegada de la sabidur a, la paz de esp ritu, el control de nuestras emociones negativas y un lento declive que no nos impide disfrutar de la vida, en el segundo solamente existe dolor, tristeza, y p rdida manifiesta de las facultades f sicas e intelectuales. Envejecer es un hecho aparentemente irreversible, pero podemos cuidar de nuestro cuerpo de forma tan ptima que apenas percibamos los cambios, consiguiendo as un continuo proceso de desarrollo, nuevas oportunidades, intereses y cambios de perspectiva sobre la vida que la pueden hacer cada d a m s interesante. Desdichadamente, todos los mensajes que recibimos y queremos escuchar con agrado est n relacionados con la juventud, y ninguno con la fortuna de llegar a viejos. Como hemos dicho, lo m s frecuente es asociar ser viejo con el dolor, la invalidez, la soledad y la dependencia, y estos mensajes desalentadores llegan hasta la ltima c lula de nuestro cuerpo, ocasionando un deseo general de no querer llegar a viejos. Esta programaci n interna sobre los aspectos negativos de la vejez se afianza a o tras a o a nivel cerebral y celular, ocasionando lo que se denomina como muerte celular programada o apoptosis; pero esto que es un fen meno natural para la renovaci n de las especies, el ser humano lo acelera hasta el punto en que logra acortar su vida entre 30 y 40 a os. Puesto que no hay nada que nos indique que llegar a centenario est relacionado con la felicidad y la plenitud, lo mejor es morirse r pidamente cuando nuestras arrugas nos indiquen que ya han pasado los suficientes a os de vida. Por eso, el primer requisito para llegar a cumplir 120 a os es...desear cumplirlos, y desearlo intensamente todos los d as de nuestra vida. El primer y m s importante paso ya est dado; los dem s, ahora los veremos. La clave est en que busquemos cu les son nuestras motivaciones, nuestros motores para seguir viviendo, porque la vida merece la pena vivirla, disfrutando cada edad, y al llegar a esa etapa de nuestra vida que llaman vejez ser conscientes de que todav a nos quedan muchos a os por delante como para sentarnos en un rinc n esperando pasivamente a la muerte. El objetivo a largo plazo, al desarrollar nuestro proyecto de vida, es mejorar nuestra calidad de vida, es decir, llegar a experimentar un sentimiento de bienestar psicof sico y socioecon mico en el que confluyan tanto factores personales o individuales (salud, independencia, satisfacci n por la vida, autoestima...), como factores socioambientales (amigos, familia, naturaleza, nuevos estudios e intereses...).
Tratamiento Natural de la Obesidad Y La Celulitis

Tratamiento Natural de la Obesidad Y La Celulitis

Adolfo Perez Agusti

Independently Published
2018
nidottu
Casi con la misma rapidez que sumamos a os a nuestras vidas, los kilos indeseables se pegan a nuestro cuerpo, como si una maldici n ancestral nos obligara a estar gordos. Ese sobrepeso nos hace sentirnos pesados, torpes, y hasta dificulta la circulaci n venosa, mientras que los m dicos nos alertan contra nuevas enfermedades relacionadas: hipertensi n, cardiopat as, diabetes, artrosis y unas cuantas m s. Sin embargo -y he aqu la incongruencia de la filosof a humana-, no es la salud el factor que m s preocupa al obeso (aunque la mayor a asegure que s ), sino la est tica, la belleza, esos conceptos tan poco definidos que nos obliga a tomar referencias entre los famosos. Ellos son nuestros nuevos dioses, la imagen que nos indica las proporciones que debe tener nuestro cuerpo si queremos que alguien nos considere bello o, al menos, agraciado. Algunas diosas modernas, como ocurre con las modelos de pasarela, son tan delgadas que la mayor a nos parecen enfermas, y con una fragilidad que hace dudar que sean capaces del menor esfuerzo sin romperse en mil pedazos.Tan arraigada est la consecuci n de la belleza en el ser humano, que en la sociedad de consumo el gasto m s importante, despu s de la alimentaci n y la vivienda, es el destinado a la est tica corporal, en donde incluimos la vestimenta, los cosm ticos, perfumes, la peluquer a, gimnasios, alimentos de r gimen y complementos naturales, visitas a cl nicas especializadas y al masajista est tico, manicuras, joyas y libros dedicados a mejorar nuestra imagen. Incluso aquellas personas que manifiestan su oposici n a caer en ese mundo donde la banalidad est por encima de la espiritualidad, no dejan de preocuparse cuando sus "michelines" asoman provocativos tras esa ropa que justo un a o antes les sentaba perfectamente; o cuando tenemos que pasar esa prueba estival que supone mostrarnos en ba ador delante de un p blico heterog neo. No obstante, es frecuente encontrarnos con personas obesas que manifiestan sentirse felices con sus kilos de m s y que no tienen mayores problemas de salud y de bienestar que el resto de la poblaci n. Para ellos la felicidad estriba en el mundo y las personas que les rodean, y no consideran necesario bajar de peso dr sticamente para alcanzar una est tica que, probablemente, no les proporcionar ni un gramo m s de alegr a. Es m s, los m ltiples sacrificios y privaciones que deber an soportar, quiz ya de por vida, para mantenerse dentro del peso ideal, no ser an justificables por un motivo puramente est tico.Parad jicamente, son las personas delgadas a quienes cualquier kilo extra les supone un trauma, un disgusto, enfrent ndose desde ese momento a una lucha sin cuartel contra los alimentos, su apetito, y su deseo de mantenerse delgados. Cualquier debilidad con los alimentos sabrosos supone un reproche a si mismos.El resto de la sociedad, por su parte, tampoco tiene piedad con los obesos (y eso que est inmersa en el mismo problema) y dedica mil y un chistes a los gordos, bombarde ndoles con anuncios m ltiples para que se mantengan sin esfuerzo en su peso correcto y les propone medicamentos, plantas medicinales, dietas, ejercicios y artilugios diversos para ayudarles a bajar de peso. Detr s de ello existe, por supuesto, un negocio montado que mueve m s millones de pesetas al a o que el que se invierte en mantener la salud. Y es que primero nos presentan los m ltiples alimentos que podemos paladear, de sabor y color incre bles, para despu s, cuando nos han convencido para que los comamos, nos exijan que bajemos de peso y nos controlemos.Por eso este libro no es un libro de dietas (aunque las contiene), ni contiene mil consejos para adelgazar, sino una orientaci n para comer bien y mediante ello mantenernos en el peso correcto que nos corresponda, y en el cual nos sintamos f sica y emocionalmente bien. No es un canto a la delgadez ni a la est tica, sino a la fortaleza, la salud y la plenitud f si
El Humor de Los Hermanos Marx

El Humor de Los Hermanos Marx

Adolfo Perez Agusti

Independently Published
2018
nidottu
El estilo de los Marx consiste esencialmente en un irreverente y desquiciado humor, del que nunca pudieron hacer uso los c lebres c micos del cine mudo como Chaplin o Buster Keaton, ni otros actores igualmente populares e influyentes como Abbott y Costello. No obstante, los Hermanos Marx no pueden ser comparados con ning n c mico conocido, ni siquiera con los m s modernos, ya que pose an una idiosincrasia como personas (especialmente Groucho), que ha impactado en la cultura occidental popular, consiguiendo perdurar en el mundo del cine despu s de muertos y logrando, a o tras a o, que una nueva legi n de admiradores se una a los veteranos. Del mismo modo, los imitadores siguen proliferando en cualquier lugar del mundo y nunca faltan homenajes de otros cineastas, como es el caso de Woody Allen, quien ha efectuado repetidas veces un recordatorio a la memoria de ese genio del arte de hacer re r que fue Groucho Marx.
Adelgazar Sin Riesgos

Adelgazar Sin Riesgos

Adolfo Perez Agusti

Independently Published
2018
nidottu
Nadie es capaz de explicar con razonamientos convin¬centes d nde radica el af n desmedido por adelgazar, por es¬tar delgado. Los m dicos insisten en que estar gordo es un factor de riesgo y que los delgados tienen m s probabilida¬des de no enfermar que aquellos que sobrepasan un 20 por 100 su peso correcto, pero las estad sticas no demuestran que las personas delgadas vivan mejor, ni que los obesos est n todos los d as enfermos a causa de su gordura. Induda¬blemente existen naciones tradicionalmente longevas, como son las orientales, en las cuales encontramos con frecuencia hombres y mujeres que sobrepasan los cien a os de vida pero, al mismo tiempo, nos encontramos con una mortandad infantil muy superior al mundo occidental y un ndice de en¬fermedades muy altas entre los adultos.En el lado opuesto, es frecuente que las personas obesas, longevas o no, manifiesten que se sienten felices con sus ki¬los y que no tienen mayores problemas de salud y de bienes¬tar que el resto de la poblaci n. Para ellos la felicidad estriba en el mundo y las personas que les rodean, y no consideran necesario bajar de peso dr sticamente para alcanzar una es¬t tica que, con seguridad, no les proporcionar ni un gramo m s de alegr a. Es m s, los m ltiples sacrificios y privaciones que deber an soportar, quiz ya de por vida, para mantenerse dentro del peso ideal, no ser an justificables por un motivo puramente est tico.Y en el extremo de la balanza est n las personas delga¬das y para las cuales cualquier kilo de m s les supone un trauma, un disgusto, enfrent ndose desde ese momento a una lucha sin cuartel contra los alimentos, su apetito, y su de¬seo de mantenerse delgados. Desde el mismo d a en que la g lida balanza les demuestra que han ganado peso extra, su vida se transforma y lo que hasta entonces consideraban un placer (la buena comida) pasa a ser un odiado seductor, y cualquier debilidad con los alimentos sabrosos supone un reproche a si mismos.El resto de la sociedad, por su parte, tampoco tiene piedad con los obesos (y eso que est inmersa en el mismo problema) y de¬dica mil y un chistes a los gordos, bombarde ndoles con anun¬cios m ltiples para que se mantengan sin esfuerzo en su peso correcto y les propone medicamentos, plantas medicinales, dietas, ejercicios y artilugios diversos para ayudarles a bajar de peso. Detr s de ello existe, por supuesto, un negocio mon¬tado que mueve m s millones de pesetas al a o que el que se invierte en mantener la salud. Y es que primero nos presen¬tan los m ltiples alimentos que podemos paladear, de sabor y color incre bles, para despu s, cuando nos han convencido para que los comamos, nos exijan que bajemos de peso y nos controlemos.Por eso este libro no es un libro de dietas, ni de mil consejos para adelgazar, sino una orientaci n para comer bien y mediante ello mantenernos en el peso correcto que nos corresponda, y en el cual nos sintamos f sica y emocio¬nalmente bien. No es un canto a la delgadez ni a la est tica, sino a la fortaleza, la salud y la plenitud f sica.
Graffiti: El único Arte perseguido por la ley

Graffiti: El único Arte perseguido por la ley

Roberto Rojas; Adolfo Pérez Agustí

Independently Published
2018
nidottu
Mucho antes de que el ser humano tuviera a su disposici n caballetes, paletas y telas que le permitieran inmortalizar sus obras pict ricas, ya utilizaba su entorno natural y tambi n las edificaciones, para recrear su talento art stico. Con el paso de los tiempos, las personas con cualidades e impulsos art sticos, extendieron su arte callejero a una gran diversidad de soportes, como los muros, las fachadas, las puertas y hasta en el suelo. Ello, que debi ser una forma de expresi n art stica de gran valor, se convirti en objeto de cr tica y de rechazo, hasta el punto en que nos encontramos hoy, cuando las pinturas denominadas como graffiti, son motivo de sanci n jur dica y persecuci n policial. Este libro es un homenaje a todos los graffiteros del mundo.
El Tao del Kung Fu

El Tao del Kung Fu

Adolfo Perez Agusti

Independently Published
2018
nidottu
Aun siendo el arte marcial m s antiguo y para muchos la cuna de todos los estilos de lucha orientales conocidos, el Kung-f posiblemente nunca habr a conseguido la popularidad del K rate o el Judo, por ejemplo, sin que lo hubiera practicado ese legendario maestro llamado Bruce Lee. Y es que la gran amplitud de China ha sido siempre el gran problema para su estandarizaci n, imposibilitando recopilar las t cnicas, los estilos y las formas, tal y como acertadamente hicieron los japoneses con el Judo. Si a esto a adimos los diversos dialectos que all se hablan y los muchos invasores que asolaron el pa s durante siglos, es f cil comprender que el arte del Kung-f no sea uno s lo, sino muchos y muy variados. Desde los estilos del norte de China, con su especialidad en el uso de las patadas, pasando por la estabilidad de las t cnicas de mano del sur, hasta llegar a todas las t cnicas que surgieron del estudio de los animales, las artes marciales chinas ciertamente abarcan todos los estilos marciales del mundo. Pero esto, que a primera vista pudiera parecer ptimo, se convierte en el mayor enemigo para su difusi n mundial, ya que nadie sabe si el Kung-f que est aprendiendo es real o simplemente inventado por un profesor habilidoso. Pues a pesar de lo dif cil y complejo que es el mundo del Kung-f se hac a necesario realizar un libro que aglutinase lo mejor de cada estilo, impidiendo as que alguien catalogase como Kung-f lo que nunca fue tal. Adem s, casi todo lo que hay publicado, incluso a nivel mundial, se refiere a un estilo en particular, precisamente el que practica su autor, pero apenas si existen obras que traten de explicar y esquematizar el conglomerado de t cnicas y estilos que existen. Para llegar a reunir tantos datos el autor ha tenido que hacer dos cosas esenciales: documentarse en las mejores obras del mercado, y practicar l mismo Kung-f , disciplina en la que lleg a alcanzar el Cintur n Negro 2 nivel. El reto est ya en sus manos, amigo lector, pues a pesar de que el origen de los diferentes estilos es incierto, se hac a necesario escribir y tratar de decir la verdad sobre el aspecto hist rico y t cnico de cada uno, aunque esto demostrase que algunos hab an nacido en este siglo y otros no ten an unas bases seriamente establecidas. Finalmente, y para evitar en lo posible opiniones poco objetivas, se ha recopilado todo cuanto de importancia se ha publicado sobre el Kung-f , tanto en Espa a como en el extranjero, y con ello se ha tejido una madeja para conseguir una obra seria, pues en este libro no hay un solo dato que no haya sido verificado al menos en dos autores diferentes.Disfruten, pues, los lectores con esta obra, y que ella les sirva para mejorar mucho m s a n su inter s por el Kung-f .
Primeros Auxilios En El Hogar

Primeros Auxilios En El Hogar

Adolfo Perez Agusti

Independently Published
2018
nidottu
Admitiendo que es casi improbable que contemos con un m dico al lado justo cuando tenemos un problema sanitario que resolver y que no admite espera, entenderemos que se hace imprescindible que cualquier persona cuente con unos conocimientos elementales de medicina que le faculten para saber lo que puede hacer y lo que nunca debe hacer.Desde que existe un accidente en el hogar hasta que el enfermo puede ser asistido por un m dico, pasan unos minu¬tos e incluso horas que pueden ser decisivos para la salud y en ocasiones para la vida del enfermo. Si durante ese espacio vital de tiempo se pusieran en marcha una serie de medidas eficaces para mitigar el mal o al menos para que no siguiera progresando, cuando por fin el enfermo llegue a un hospital o pueda ser asistido por un m dico en el propio domicilio, es probable que las consecuencias no sean dram ticas.Una intoxicaci n alimentaria, un golpe, una hemorragia intensa o un dolor fuerte implican que las personas que te¬nemos a nuestro alrededor tomen las medidas adecuadas so¬bre lo que pueden hacer y, sobre todo, lo que nunca deben hacer.La alternativa que se pretende con este manual no es sus¬tituir la labor del m dico, sino evitar que a causa de nuestra actitud, pasiva o mal aplicada, perjudiquemos al enfermo a n m s. Para ello tratamos de poner a su alcance remedios naturales, en principio inofensivos, que no solamente no le causar n da o sino que le ser n de gran ayuda antes de que un m dico llegue a su cabecera. Al contrario que los medicamentos existentes en los botiquines del hogar, los productos naturales que recomendamos son inocuos y nunca agravar n el mal.Tambi n pretendemos que los familiares del enfermo se¬pan valorar los s ntomas y la gravedad de la enfermedad, y que gracias a sus conocimientos sobre el enfermo faciliten al m dico que le asista una serie de datos precisos que le ser n de gran ayuda para el diagn stico. No hay que olvidar que cuando una persona ingresa en los servicios de urgencias in¬cluso el personal facultativo necesita unos minutos para eva¬luar la enfermedad y a veces no dispone del tiempo necesa¬rio ante la gravedad del mal. El interrogatorio a un familiar instruido le ser pues de gran ayuda.Esos conocimientos servir n, adem s, para no menospre¬ciar s ntomas que pueden ser indicativos de una enfermedad grave y llevemos al enfermo cuanto antes a un centro hospi¬talario. A veces, considerar que un dolor de cabeza, de est ¬mago, una diarrea o un poco de fiebre son s ntomas de una enfermedad benigna que no requiere urgencia m dica, puede ser un tremendo error que conduce a consecuencias graves.En resumen, la consulta a un m dico es siempre obli¬gada pero mientras llega debemos actuar con sabidur a y eficacia.