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Documentos del Congreso Anfictiónico de Panamá
La presente antolog a de Documentos del Congreso Anficti nico de Panam , tambi n llamado Congreso de Panam , incluye los documentos clave discutidos y redactados en dicha reuni n. Asimismo aqu podr n encontrar los lectores las ideas filos ficas que animaron el Proyecto de una Am rica unida en una sola naci n. Sus antecedentes est n el Proyecto de Constituci n para las Colonias hispanoamericanas de Francisco de Miranda.El congreso Anficti nico fue convocado por Sim n Bol var. Quer a unir a los nuevos Estados americanos sobre los territorios de los antiguos virreinatos.En el congreso estuvieron: la Gran Colombia, M xico, Per y la Rep blica Federal de Centro Am rica. Bolivia y Estados Unidos no llegaron a tiempo. Las Provincias Unidas del R o de la Plata, el Imperio del Brasil y Chile no mostraron inter s. Paraguay no fue invitado. El congreso Anficti nico y su proyecto de confederaci n auspiciado por Sim n Bol var fracas . Porque los asistentes no se pusieron de acuerdo.
Sobras espectrales

Sobras espectrales

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2024
nidottu
Sobras espectrales: gestiones est tico-pol ticas de los residuos es una antolog a de cr tica cultural inspiradora y en resonancia con el actual giro material en las humanidades. El conjunto de ensayos indaga sobre el dispositivo de lo residual para repensar nuestro presente a trav s de expresiones culturales mayoritariamente latinoamericanas. Est ticas que se enfocan en la presencia y agencia de los restos de memoria, en las sobras del hiperconsumo, y en los desechos reales y simb licos. El libro piensa c mo puede leerse aquello que est fuera del sistema de producci n, como s ntoma de lo social, lo ecol gico y lo pol tico. Sin caer en la nostalgia rom ntica, Adriana L pez-Labourdette y Valeria Wagner convierten la cr tica cultural en arqueolog a de nuestro presente y plantean modos reivindicativos de pensar el mundo basurizado, el vertedero y la ruina (econ mica, ambiental y social). Asumiendo una multiplicidad de enfoques de diferentes disciplinas, este volumen colectivo abarca desde la poes a brasile a, la narrativa cubana, peruana, chilena y argentina, hasta la vanguardia venezolana, el cine transnacional y los vertederos cubiertos en Ginebra (Suiza) y Uranium City (Canad ). Se encontrar aqu una lectura de nuestra imposibilidad de gestionar la producci n de desechos, o de archivar completamente los restos del pasado. Una lectura hecha desde Am rica Latina hacia el mundo y una reflexi n aguda sobre los procesos (insuficientes) de reciclaje tanto en el propio arte, como en nuestros sistemas sociales, pol ticos y est ticos.Nanne Timmer, Universidad de Leiden
Constitución de Guatemala de 1825

Constitución de Guatemala de 1825

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2024
pokkari
La Constituci n de Guatemala de 1825 es un documento hist rico y legal de gran relevancia para entender la evoluci n pol tico-constitucional de Guatemala y, en un contexto m s amplio, de la Rep blica Federal de Centroam rica. Promulgada el 11 de octubre de 1825, esta Constituci n surgi de una Asamblea del Estado convocada en La Antigua Guatemala el 15 de septiembre de 1824. Fue concebida para complementar la constituci n de la Rep blica Federal de Centroam rica, de la cual Guatemala formaba parte en ese momento.Lo que destaca en esta Carta Magna es el reconocimiento de Guatemala como un estado soberano, independiente y libre. Esta declaraci n es significativa porque, aunque Guatemala formaba parte de una Federaci n con otros pa ses de la regi n, mantuvo su autonom a y libertad a nivel estatal.La Constituci n de 1825 tambi n es notable por los derechos fundamentales que garantiza. Entre ellos se encuentran la libertad de emisi n del pensamiento, la libertad de acci n y el derecho de petici n. Estos derechos sentaron las bases para las futuras estructuras legales y pol ticas de Guatemala y jugaron un papel crucial en la formaci n de una sociedad m s democr tica y abierta.A pesar de su importancia, esta Constituci n tambi n debe ser vista en el contexto de su tiempo, un per odo lleno de experimentaci n pol tica y cambios sociales. Aunque sent precedentes en ciertos aspectos, tambi n era producto de las limitaciones y desaf os de su poca.Constituci n de Guatemala de 1825 es un documento esencial para entender el panorama pol tico y social de Guatemala en su b squeda de autonom a y derechos civiles. No solo se trata de un documento que establece la estructura legal y pol tica del Estado de Guatemala, sino que tambi n refleja las aspiraciones y desaf os de una naci n joven que estaba definiendo su identidad en un ambiente complejo y cambiante. Es una lectura obligatoria para cualquier persona interesada en la historia pol tica y legal de Guatemala y de la regi n centroamericana.
Constitución federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824
El 30 de julio de 1824 entr en vigor la Constituci n Federal de los Estados Unidos Mexicanos de 1824, tras ser derrocado el Primer Imperio Mexicano de Agust n de Iturbide. Con la nueva Constituci n, la rep blica adopt el nombre de Estados Unidos Mexicanos, y fue definida como una rep blica federal representativa, con el catolicismo como nica religi n oficial.En el proceso de transici n entre el Imperio y el nuevo orden constitucional se estableci un Supremo Poder Ejecutivo formado por un triunvirato integrado por los generales Pedro Celestino Negrete, Nicol s Bravo y Guadalupe Victoria, los suplentes fueron Miguel Dom nguez y Vicente Guerrero.Este nuevo Poder Ejecutivo actu como un gobierno provisional que convoc un nuevo Congreso Constituyente instaurado el 7 de noviembre de 1823. Entre los miembros del Congreso, hubo dos tendencias ideol gicas muy marcadas. Los centralistas entre quienes cabe citar aServando Teresa de Mier, el padre Jos Mar a Becerra y Jim nez, Carlos Mar a de Bustamante, Juan Jos Ignacio Espinosa de los Monteros, Rafael Mangino y Mend vil, el padre Jos Miguel Guridi y Alcocer.La otra tendencia fue la federalista, alentada, entre otros, porMiguel Ramos Arizpe, Lorenzo de Zavala, Manuel Crescencio Rej n, Valent n G mez Far as, Juan de Dios Ca edo, Juan Bautista Morales, Juan Cayetano G mez de Portugal, Francisco Garc a Salinas, y Prisciliano S nchez.​Servando Teresa de Mier se opon a a dividir el territorio en Estados independientes y soberanos pues consideraba que ello debilitar a a la naci n mexicana, necesitada de unidad para hacer frente a eventuales intentos de reconquista de Espa a.
Popol Vuh

Popol Vuh

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2024
sidottu
El Popol Vuh tiene un indudable inter s literario, por su rica imaginer a y por ser una obra que contempla la cultura maya preexistente.El Popol Vuh que hoy conocemos fue escrito tras la Conquista en lengua quich con graf a castellana por ind genas cristianizados.Algunos estudiosos indican que uno de los posibles autores del Popol Vuh es Diego Reinoso. Y se cree que se redact entre 1554 y 1558, en la antigua capital de los quich s, Gumarkaaj (Utatl n), hoy Santa Cruz del Quich , o en Chuil (Chichicastenango), pueblo en que vivieron los sobrevivientes de la nobleza quich tras su derrota por Pedro de Alvarado.Este libro relata la lucha de los mellizos Hunahp e Ixbalanqu (los gemelos civilizadores) contra los gigantes Vucub Caquix. Dentro de este planteamiento general, el libro se inicia con la creaci n y el origen del hombre, surgido a partir del ma z. Despu s se introduce en la epopeya de los semidioses Hunahp e Ixbalanqu , los cuales se convertir n en el Sol y la Luna al dar t rmino a su gesta. A continuaci n el pueblo quich se extiende, sometiendo a sus vecinos.Una tercera parte ofrece una descripci n de las dinast as y los dioses. Luego aparece una cr nica m s hist rica sobre el origen y la estructura de los pueblos ind genas de Guatemala. Tambi n se refieren los sucesos recientes que les afectaron, incluida la conquista por los espa oles hacia 1524.La historia de c mo el libro se conserv est llena de vericuetos. En 1701 lleg a Chichicastenango el sacerdote dominico Francisco Jim nez, quien aprendi varios idiomas ind genas y transcribi el Manuscrito del Popol Vuh al espa ol.En 1829 los dominicos fueron expulsados del pa s durante el gobierno liberal de Francisco Moraz n, y sus archivos pasaron a la Universidad de San Carlos. En 1854 un m dico austriaco residente en Guatemala, Carl Scherzer, tuvo acceso al Manuscrito de Jim nez, y lo public en 1857 en Viena. Ese mismo a o el abate franc s Charles Etienne Brasseur de Bourbourg, llev el Manuscrito a Par s y lo public en franc s en 1861. A la muerte de Brasseur el Manuscrito pas a manos de Alphonse Pinart, quien luego lo vendi por 10.000 francos.En 1887 Edward Everett Ayer lo adquiri en una subasta. Luego lo don a la biblioteca de la Universidad de Newberry, en Chicago, donde a n se encuentra.La primera edici n moderna del Popol Vuh es de 1947 y su traductor es Adri n Recinos.
Reglamento provisional político del Imperio Mexicano de 1822
El Reglamento Provisional Pol tico del Imperio Mexicano de 1822 pretend a dar una constituci n formal a la naci n aunque el Congreso de M xico no la aprob . Estableci los primeros derechos individuales, entre ellos los de libertad, propiedad, seguridad e igualdad legal. A la vez, declar a la Naci n libre, independiente y soberana y reconoc a iguales derechos en las dem s que habitan el globo.El Reglamento Provisional Pol tico del Imperio Mexicano estaba conformado por un pre mbulo y un articulado dividido en ocho secciones. Estas a su vez se divid an en cap tulos y stos en art culos, con excepci n del art culo 25, el cual acogi las 15 bases contenidas del decreto imperial de 2 de noviembre de 1822.Los art culos m s relevantes fueron: Art culo 5. La naci n mexicana es libre, independiente y soberana: reconoce iguales derechos en las dem s que habitan el globo; y su Gobierno es Mon rquico Constitucional Representativo y Hereditario, con el nombre de Imperio Mexicano.Art culo 6. Es uno e indivisible, porque se rige por unas mismas leyes en toda la extensi n de su territorio, para la paz y armon a de sus miembros que mutuamente deben auxiliarse, a fin de conspirar la com n felicidad.Art culo 7. Son mexicanos, sin distinci n de origen, todos los habitantes del Imperio, que en consecuencia del glorioso grito de Iguala han reconocido la independencia; y los extranjeros que vinieren en lo sucesivo, desde que con conocimiento y aprobaci n del Gobierno se presenten al ayuntamiento del pueblo que elijan para su residencia y juren fidelidad al emperador y a las leyes.Art culo 9. El Gobierno mexicano tiene por objeto la conservaci n, tranquilidad y prosperidad del Estado y sus individuos, garantiendo los derechos de libertad, propiedad, seguridad, igualdad legal, y exigiendo el cumplimiento de los deberes rec procos.Art culo 11. La libertad personal es igualmente respetada. Nadie puede ser preso ni arrestado, sino conforme a lo establecido por la ley anterior o en los casos se alados en este reglamento.Art culo 23. El sistema del Gobierno pol tico del Imperio Mexicano, se compone de los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial, que son incompatibles en una misma persona o corporaci n.
Constituciones fundacionales de El Salvador de 1824
La Constituci n del Estado de El Salvador de 1824 es un documento hist rico crucial en el proceso de formaci n del Estado salvadore o y su integraci n en la Rep blica Federal de Centroam rica. Emitida tras las Bases de Constituci n Federal de 1823 de las Provincias Unidas del Centro de Am rica, esta constituci n estatal marc un hito al ser la primera entre los cinco estados de la federaci n en establecer su propia carta magna. El pre mbulo de la Constituci n revela el compromiso de los representantes de El Salvador con los principios de libertad e independencia. Afirmaba la autonom a del Estado frente a potencias extranjeras como Espa a y M xico, reafirmando su identidad como una entidad libre e independiente. Este nfasis en la soberan a es un reflejo del esp ritu de la poca, marcado por los movimientos de independencia en Am rica Latina. Los art culos iniciales de la Constituci n establecen las bases fundamentales del Estado salvadore o. El Art culo 1 declara la independencia perpetua de El Salvador de cualquier dominio extranjero, asegurando su libertad y soberan a. El Art culo 2 confirma su participaci n como uno de los estados federados en la Rep blica del Centro de Am rica, subrayando la importancia de la unidad regional en el contexto de las nuevas naciones independientes. El Art culo 3 reafirma la autonom a interna de El Salvador en su administraci n y gobierno, un paso crucial para la consolidaci n de sus instituciones y su orden pol tico. Mientras tanto, el Art culo 4 define el territorio del Estado, estableciendo sus l mites geogr ficos y consolidando su identidad territorial. Por ltimo, el Art culo 5 declara la religi n cat lica como la fe oficial del Estado, una decisi n que refleja las ra ces culturales y la influencia de la Iglesia en la sociedad salvadore a de la poca. La Constituci n de 1824 es fundamental para entender el desarrollo pol tico y social de El Salvador y la regi n centroamericana en su conjunto. Representa un paso significativo en la consolidaci n de la independencia y la identidad nacional de El Salvador, sentando las bases para su futuro como una naci n soberana y un miembro clave en la federaci n centroamericana. Este documento es un testimonio de la historia pol tica de El Salvador. Su texto ilustra el proceso de construcci n de estados y naciones en Am rica Latina durante el siglo XIX.
Evangelios apócrifos

Evangelios apócrifos

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2024
sidottu
Los Evangelios ap crifos se escribieron en los primeros siglos del cristianismo y cuentan historias relativas a Jes s, que no aparecen en los textos can nicos. Son escenas omitidas por la ortodoxia cristiana, que se encontraron, en el siglo XX, en los rollos del Mar Muerto y los de Nag Hammadi.A estos documentos se les dio el nombre de Evangelios por su aspecto similar a los cuatro evangelios admitidos en el canon del Nuevo Testamento. Sin embargo, muchos de ellos no tienen un estilo evang lico. Algunos de estos escritos aparecieron en comunidades gn sticas, con la intenci n de contener palabras y mensajes ocultos (en griego, apokryphos).Cabe comentar que el t rmino ap crifo no indicaba en sus or genes falsedad, sino misterio. Estos mensajes, ocultos entre los discursos y atribuidos a Cristo, estaban reservados a los iniciados en esas comunidades.La lectura de los Evangelios ap crifos nos ilustra sobre la forma en que se comprendi el cristianismo en los primeros siglos de su historia y, en particular, la figura de Jes s, de la que los evangelios ap crifos ofrecen una imagen muy diferente a la de los can nicos. Aqu se cuenta la infancia de Jes cristo y sus aventuras mundanas.
Derroteros y viajes a la ciudad encantada

Derroteros y viajes a la ciudad encantada

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2024
sidottu
Pedro de Angelis public en 1836 Derroteros y viajes a la Ciudad Encantada, o de los C sares, que se cre a existi al sur de Valdivia. Angelis recopil una gran cantidad de cr nicas que dan una idea de una ciudad inventada, un para so perdido, un nuevo El Dorado Austral.En el siglo XVI comenz a extenderse entre los conquistadores espa oles un rumor que se refer a a una misteriosa poblaci n que se situaba, seg n parec a, en la parte oriental de la cordillera de los Andes, en un indeterminado lugar ubicado aproximadamente hacia los 35 o 36 de latitud austral.Se trataba de una muy rica ciudad fundada por gente ind gena huida del Per , tras la conquista espa ola, que hab a llevado consigo cantidad inconmensurable de oro, plata y piedras preciosas.As surgi y se cre la leyenda de la Ciudad de los C sares o de los C sares de la Patagonia, o Ciudad Encantada de la Patagonia. Todo ello fue causa suficiente para justificar numerosas expediciones y propuestas de b squeda para conseguir tal preciado tesoro. El mito sobre su existencia perdur hasta bien entrado el siglo XVIII.El mito de la Ciudad Encantada de la Patagonia o de los C sares motiv desde temprana poca el surgimiento de una literatura especializada, que se ocup de la materia. Por lo cual se dispone de una bibliograf a variada, en la que se ha abordado esta leyenda, sus diferentes or genes y las secuelas que tuvo tan preciado lugar.Mencionando entre los primeros autores a los historiadores jesuitas padres Alonso de Ovalle, Miguel de Olivares y Diego de Rosales, que recogieron las noticias primigenias del mito y las publicaron durante los siglos XVII y XVIII.Pero, sin lugar a dudas, debe se alarse entre los m s importantes a Pedro de Angelis que se ocup del asunto como recopilador de cartas, relaciones y derroteros que dan cuenta del mito de una ciudad m gica.En su introducci n Angelis, nos acerca a su visi n personal sobre algunos aspectos oscuros de la poca colonial...Bajo el imperio de estas ilusiones, acog an todas las esperanzas, prestaban el o do a todas las sugestiones, y estaban siempre dispuestos a arrostrar los mayores peligros, cuando se les presentaban en un camino que pod a conducirlos a la fortuna.Es opini n general de los escritores que han tratado del descubrimiento del R o de la Plata, que lo que m s influy en atraerle un n mero considerable y escogido de conquistadores, fue el nombre.Ni el fin tr gico de Sol s, ni el n mero y la ferocidad de los ind genas, ni el hambre que hab a diezmado a una porci n de sus propios compatriotas, fueron bastantes a retraerlos de un lugar que era una promesa de riqueza infinita.La presente antolog a contiene, entre otros, textos de Pedro Lozano, Silvestre Antonio de Roxas, Jos Cardiel, Ignacio Pinuer y Agust n de J uregui.
Poemas mitológicos guaraníes

Poemas mitológicos guaraníes

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2024
nidottu
Poemas mitol gicos guaran es recoge textos po ticos de la cosmogon a tradicional de los indios mby , pertenecientes a la denominaci n general de guaran es compilados y traducidos por Le n Cadogan. El guaran es asimismo una lengua que se habla en Paraguay, Argentina y Brasil.Este volumen es una parte de Literatura guaran del Paraguay, tambi n publicado por Linkgua con las notas y presentaciones de Le n Cadogan.En Poemas mitol gicos guaran es Cadogan recoge, como buen antrop logo, testimonios directos de los guaran es. Pensamos que la mejor introducci n a su trabajo son las propias palabras de Le n Cadogan: La presente recopilaci n es una transcripci n literal de dictados hechos por los mismos Indios, habiendo sido elegido para el efecto aquellos dirigentes que mi experiencia indicaba como los m s id neos y dignos de confianza.El consignarlos al papel ha sido posible mediante la colaboraci n de Mayor Francisco, de Tava'i, y de Cirilo de Yvytuko, quienes han repetido las palabras de los dirigentes, aportando explicaciones sobre el significado de las palabras y frases que me eran desconocidas. Los verdaderos autores del trabajo son: el Cacique Pablo Vera, de Yro'ys , Potrero Blanco, Colonia Independencia (cerca de Paso Jov i); Kachirito, de Paso Jov i, Obrajes Naville; Cacique Che'iro, del Alto Monday (Obrajes Fassardi); Mayor Francisco (Chico'i), de Tava'i, y un soldado suyo cuyo nombre no recuerdo; Tom s y Cirilo de Yvytuko, Potrero G rcete, Colonia Mauricio Jos Troche; Higinio y Mario Higinio; y otros cuyos nombres figuran en el texto. Higinio, seg n supe, fue ajusticiado no hace mucho por homicidio; el Cacique Che'iro muri de leishmaniasis; todos los dem s viven al escribir estas l neas.Le n Cadogan