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Kirjailija
Pedro Montoya-Guzman
Kirjat ja teokset yhdessä paikassa: 3 kirjaa, julkaisuja vuosilta 2013-2014, suosituimpien joukossa Las Armas de Nuestra Milicia. Vertaile teosten hintoja ja tarkista saatavuus suomalaisista kirjakaupoista.
El tema de este libro est basado en la ense anza del ap stol Pablo a la comunidad de fe de Tesal nica. El tema es parte de la visi n que el ap stol Pablo recibi de alcanzar la regi n de Macedonia para proclamar entre ellos el Evangelio del Reino.Pablo est en el desarrollo de su segundo viaje apost lico, con el nico encargo de afirmar a las comunidades judeo-hel nicas visitadas en su primer viaje, principalmente para entregarles los acuerdos alcanzados en el concilio de Jerusalem. Macedonia surge como extensi n al primer viaje y como producto de una visi n. Qu fue lo que Pablo vio en Macedonia que no hab a visto en otras regiones?Es un libro de estudio y referencia que trata el tema de la guerra espiritual. Es un material id neo para todo aquel que ejerce el ministerio de liberaci n y de guerra espiritual.
Las armas de nuestra milicia fue un t rmino que el ap stol Pablo acu para referirse a una autoridad especial que tenemos en el nombre Jes s, para doblegar y desactivar las autoridades de las tinieblas que se establecen en las regiones que habitamos.El ap stol no utiliza la expresi n en cartas donde discute acerca de la guerra espiritual, como la carta a los Efesios, u otras cartas, como Tesalonicenses, y aun, Filipenses, lo que nos sugiere que el t rmino no fue acu ado para identificar armas de guerra que pudi ramos tener accesibles para nuestro uso. La expresi n acu ada por el ap stol no tiene el prop sito de instruir acerca de la guerra espiritual, como hoy en d a lo hemos tomado dentro de nuestro contexto cristiano. Tanto la carta a los Romanos como la de los Corintios, en donde aparece la expresi n, ninguna enfoca la guerra espiritual en sus cap tulos, por lo tanto, las armas de nuestra milicia no pueden entenderse como herramientas de batalla al estilo de las piezas utilizadas por el soldado de su entonces.No es propiamente una lucha espiritual ante fuerzas de las tinieblas, tal como lo presenta en su carta a los Efesios, es otro tipo de lucha, o mejor dicho, es otro campo de batalla. Se trata de lucha contra fuerzas de las tinieblas que utilizan los elementos de la sociedad para minar la fortaleza espiritual, y desbaratar antes de salir a la guerra. Se trata de una lucha diferente contra las tinieblas porque est n envueltas costumbres, h bitos y pr cticas que han formado parte de la rutina diaria del creyente, y que sin darse cuenta, ste ha comprometido con ellas su fortaleza y revelaci n.Satan s ha sido muy sutil, y seg n el ap stol, muchos han sucumbido al grado de estar dormidos y enfermos.Y es que si notamos la escritura en su original griego descubriremos que el ap stol con el uso de STRATEGIAS est refiri ndose a una campa a, o expedici n militar, el ejercicio al que se env a a un comando especializado. No se define con la palabra a un grupo de soldados, as como lo explica el lexic n LSJ Middle Liddell.As que, mejor traducido deber a decir, las armas de nuestra campa a militar, o mejor a n, las armas de nuestras estrategias, y entender amos que nos est instruyendo en la misi n que ha sido delegada para ejecutar. En otras palabras, con armas de nuestra milicia no se nos est sugiriendo que identifiquemos armamento b lico, sino que sepamos distinguir las misiones a que hemos sido asignados, porque de ello dependen las acciones que vamos a desarrollar.
Esta visi n-proyecto surge de una serie de conclusiones que el Se or deposit en mi esp ritu, como resultado de seminarios, talleres y ministraciones de liberaci n que desarroll desde abril a diciembre del a o 2007 en Puerto Rico.Todo comenz cuando en abril del 2007 fui invitado por la pastora de una iglesia a impartir con los l deres de su iglesia unos talleres sobre c mo ministrar liberaci n, para que eventualmente cada uno de ellos se sometiera al proceso de liberaci n. A partir de ese momento se despleg una actividad de ministraci n que me permiti tocar a cada l der y a todos los departamentos de la iglesia. Esta actividad me llev inclusive a ministrar tambi n a varios miembros de la congregaci n, a n a pastores y miembros de otras iglesias que se enteraron de lo que estaba pasando.Las manifestaciones de su Gloria que Dios mostr durante todo este tiempo fueron tan impactantes para m . Pude ver sanidades, liberaciones, restauraciones y mucha gente recibiendo un toque de Dios y afirmando sus vidas espirituales. El Se or me ha permitido dar cobertura espiritual a muchas personas, incluyendo pastores. Entiendo que l me est transportando en un mover prof tico y apost lico para desarrollar un ministerio de liberaci n y establecimiento del Reino de Dios, dirigido a ministrar en toda la regi n del Caribe.La visi n de Dios.Quiero compartir con usted sobre c mo naci esta visi n. Como ya indiqu en los p rrafos anteriores, todo se remonta a la actividad desplegada desde abril a diciembre del 2007. Durante ese tiempo estuve ministrando liberaci n, originalmente a los l deres de la iglesia, y eventualmente a otras iglesias y pastores del interior de la isla. Atend casos que nunca antes hab a tratado anteriormente. Casos de gnosticismo, santer a, ocultismo y satanismo, mezclados con homosexualismo y lesbianismo, que me llevaron a desarrollar estrategias especiales para contrarrestar la opresi n que confront como parte del ataque del enemigo por la labor de ministraci n de liberaci n que se estaba desplegando, que en Puerto Rico es m nima.En los momentos cuando ministraba liberaci n, donde el demonio se present con una fiereza bestial, el Esp ritu de Dios me llev a ejercer la autoridad recurriendo a acciones de fe que desvirtuaban y paralizaban la obra del demonio. Todo aquel que ha ministrado liberaci n sabe que cuando hay una manifestaci n sat nica, el cuerpo resiente esa presencia, y en m s de alg n momento el cuerpo percibe el temor de que el demonio quiere abalanzarse sobre uno para da arnos f sicamente. He estado trabajando con personas que han incursionado con pactos con Satan s, y en las ministraciones se han manifestado demonios que han infundido miedo. Ha sido en esos momentos que he recurrido a descalzarme como acto de fe, para reclamar autoridad y dominio sobre Satan s, y declarar que estoy en "lugar santo", y que ste -Satan s- no tiene territorialidad sobre el lugar donde estoy ministrando, en correspondencia a la Palabra que Dios le declar a Mois s frente a la zarza ardiente ( xodo 3:5; Josu 5:15). Estos actos de fe me mostraron que Dios nos est despertando a una nueva conciencia espiritual: La necesidad de establecer el Reino de Dios en el lugar donde estamos ubicados.En muchas de nuestras iglesias locales no se ha logrado establecer el Reino de Dios en su plenitud. Jes s declar "Y si por esp ritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios." (Mateo 12:28). Hemos cre do parcialmente que la tarea principal es predicar, fundar iglesias y multiplicar membres as, y si se puede, hacer de nuestras congregaciones unas mega-iglesias. Este es predominantemente el concepto de bendici n y prosperidad que ha prevalecido.Estos actos de fe me mostraron que los demonios reclaman territorialidad, no solamente buscan posicionarse